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Pediatría: POLIOMIELITIS

Escrito por Administrator el . Publicado en Pediatría

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Poliomielitis

 

La poliomielitis es una enfermedad causada por un virus; el poliovirus, que daña principalmente las células nerviosas que se ubican en el asta anterior de la médula espinal, es decir las neuronas motoras, o motoneuronas, que son las encargadas de hacer llegar a los músculos la señal de movimiento procedente desde el cerebro.

 
 

Es más probable que ocurra en niños de 4 a 15 años en climas templados, en verano cálido e invierno un poco frío, es una enfermedad muy infecciosa, pero se combate con la vacunación.

 

Etiología (Causas y factores de riesgo)

 
 

La poliomielitis es una enfermedad muy contagiosa causada por tres tipos de poliovirus (I, II y III).

 
 

El poliovirus es un virus que destruye las células nerviosas encargadas del movimiento de los músculos, como consecuencia, los músculos afectados dejan de cumplir su función y se puede llegar a una inmovilidad (parálisis) que no podrá desaparecer.

 
 

Antes del ataque del poliovirus, cada neurona motora inerva cierta cantidad de fibras musculares y, a través de ellas, el cerebro hace llegar a los músculos la orden de movimiento.

 
 

Durante la enfermedad poliomielítica aguda, el poliovirus destruye algunas neuronas motoras o motoneuronas.

 
 

Con la destrucción de motoneuronas, viene la denervación de aquellas fibras musculares que éstas inervaban, dando lugar a una debilidad muscular (parálisis flácida).

 
 

Se transmite por contacto directo con las secreciones de la garganta (saliva) y al ingerir por la boca las heces (excremento) de una persona infectada y también a través del agua o de alimentos contaminados.

 
 

Ocurre debido al lavado de manos inadecuado o por el consumo de alimentos o agua contaminados.

 
 

Las secreciones respiratorias también diseminan el poliovirus.

 
 

Las personas infectadas con el virus pueden arrojarlos en sus heces durante varias semanas.

 
 

Las personas que tienen el virus son más contagiosas inmediatamente antes de que aparezcan los síntomas y poco tiempo después.

 

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Manisfestaciones clínicas (signos y síntomas)

 
 

Sus síntomas principales son la atrofia y parálisis de los músculos correspondientes a las lesiones medulares.

 
 

La enfermedad afecta al sistema nervioso central. En su forma aguda causa inflamación en las neuronas motoras de la médula espinal y del cerebro y lleva a la parálisis, atrofia muscular y muy a menudo deformidad.

 
 

Los niños con polio tienen fiebre alta, malestar general, vómito, dolor de cabeza, dolor de piernas, y finalmente aparece la parálisis, la cual es flácida, es decir no hay contractura ni rigidez de los músculos; hay dificultad para pararse y caminar.

 
 

La parálisis no es igual en ambas partes del cuerpo (asimétrica). La complicación más grave es la parálisis de los músculos respiratorios.

 
 

A pesar de recuperarse de la enfermedad aguda, existen complicaciones que se presentan hasta 15 o 30 años después que incluyen fatiga, debilidad y dolor muscular, incluso de los músculos que no fueron afectados por la enfermedad.

 
 

En el peor de los casos puede causar parálisis permanente o la muerte al paralizarse el diafragma.

 

Diagnóstico

 
 

El aislamiento e identificación del poliovirus en las heces es el mejor método para confirmar el diagnóstico de poliomielitis.

 
 

Las muestras de heces de casos sospechosos de poliomielitis deben obtenerse tan pronto como sea posible, preferiblemente en los primeros 7 días, o al menos durante los primeros 14 días después de la aparición de la enfermedad.

 
 

Para poder diagnosticar el síndrome postpoliomielitis se debe realizar un examen neurológico, apoyado por otros estudios de laboratorio.

 
 

Los pacientes deben visitar al médico periódicamente para evaluar si su debilidad muscular es progresiva.

 
 

Se utilizan técnicas de resonancia magnética, neuroimágenes y estudios electrofisiológicos, biopsias musculares y análisis del líquido espinal como herramientas para investigar el curso del debilitamiento en la fuerza muscular.

 

Tratamiento

 
 

No existe tratamiento específico para la poliomielitis. La única forma de prevenir la poliomielitis es la vacunación.

 
 

Actualmente en México el esquema nacional de vacunación incluye la vacuna de la poliomielitis dentro del esquema universal de vacunación

 
 

Desde la llegada de la vacuna contra la poliomielitis, las infecciones por el poliovirus han sido casi eliminadas.

 

 

 

En países pobres, subdesarrollados y que no tienen acceso a la vacuna, la poliomielitis todavía es una preocupación, principalmente para bebés y niños pequeños.

 
 

Los países del mundo continúan esforzándose por eliminar el virus a nivel mundial.

 
 

La vacuna es una vacuna trivalente, esto quiere decir que contiene sustancias de los tres virus de la poliomielitis, atenuados o inactivados.

 
 

Hay dos tipos de vacuna:

  • La vacuna inyectada (parenteral) llamada Salk, que contiene virus inactivados.
  • La vacuna oral de poliovirus llamada Sabin y que contiene virus atenuados.

La vacuna contra la polio viene incluida en la vacuna Pentavalente acelular, contiene la vacuna inyectada (Salk) y el esquema de vacunación es de cuatro dosis aplicadas a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad.

 
 

 

 

Complicaciones

 
 

Luego de la etapa de recuperación, el paciente vive una etapa de estabilidad, que suele durar entre 25 y 40 años, hasta que comienza a presentar los efectos tardíos y, en particular, el Síndrome Postpolio, clasificado por la OMS bajo el código G14 de la CIE-10, y cuyo entendimiento implica comprender primero la enfermedad que le da origen.

 

Secuelas

 
 

En la etapa de recuperación que sigue a la enfermedad, las fibras musculares pueden:

  • Ser reinervadas por nuevos brotes axonales de las motoneuronas vecinas, devolviendo al músculo su funcionalidad, o
  • Permanecer denervadas, dando lugar a una atrofia muscular que, por ser asimétrica, provoca ciertas deformidades en el sistema músculo-esquelético, conocidas como secuelas de la polio, clasificadas por la OMS bajo el código B91 de la CIE-10.
 

Dichas secuelas provocan en el individuo una discapacidad motora, cuya severidad depende directamente la magnitud del daño causado por el poliovirus y de lo exitoso que llegue a ser su posterior proceso de recuperación.

 
 

No obstante, las personas afectadas suelen adaptarse y enfrentar así la vida con mayor o menor grado de éxito, integrándose a la vida familiar y social, así como a la actividad económica, académica, cultural y hasta deportiva, y vivir la vida, hasta que aparece el síndrome postpolio.

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