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Ginecología y Obstetricia: Consejos Para la Alimentación Durante el Embarazo

Escrito por Administrator el . Publicado en Ginecología y Obstetricia

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 Consejos Para la Alimentación Durante el Embarazo

 

Con una buena alimentación podremos evitar ciertas complicaciones como fatiga, estreñimiento, calambres anemia y/o pre eclampsia e, incluso, abortos o partos prematuros.

 

La alimentación siempre es un tema de cuidado para nosotras, pero este se torna incluso más importante cuando estamos embarazadas. Y es que una alimentación saludable puede marcar la diferencia en el correcto desarrollo del bebé y la salud de la madre. Concretamente, el estado nutricional y los hábitos alimentarios de la futura madre son factores directamente relacionados con su salud y la de su hijo.

 

Con una buena alimentación podremos evitar ciertas complicaciones como fatiga, estreñimiento, calambres anemia y/o pre eclampsia e, incluso, abortos o partos prematuros.
Por ello es que en estos meses debes cuidar de tu alimentación y no hacer caso a quienes aseguran que durante el embarazo se debe comer por dos. Es cierto que se necesitan más nutrientes, ya que llevas en tu cuerpo otro ser que alimentar, pero estudios recientes indican que adhiriendo 300 calorías más a tu comida diariamente ya estás cubriendo los requerimientos de tu hijo.

 

Sin embargo, siempre es conveniente reforzar tus reservas de minerales, uno de ellos es el calcio, sustancia imprescindible para muchísimas funciones orgánicas, como el desarrollo y correcto funcionamiento de la musculatura, el corazón y los nervios, la coagulación sanguínea y las actividades enzimáticas. Cuando los suministros de éste valioso mineral son inadecuados, el bebé lo extraerá de los huesos de la madre para cubrir sus necesidades, aumentando el riesgo de sufrir enfermedades de debilidad ósea como la osteoporosis.

 

Por otro lado, el ácido fólico es también un componente indispensable en la dieta de una mujer embarazada. Este ácido está directamente relacionado con en el desarrollo neurológico y ayuda a evitar defectos o malformaciones en la médula espinal y el cerebro de tu hijo. Por lo mismo es importante consumirlo en los primeros tres meses de embarazo, que es cuando se forma el sistema nervioso del bebé.
Si esto lo combinas con una dieta saludable y equilibrada, rica en pescado, carne, huevos, legumbres y lácteos, no tendrás problemas luego del parto para volver a recuperar tu peso y al mismo tiempo, tendrás un hijo fuerte y saludable.

 

Subiendo de peso gradualmente

 

Los especialistas recomiendan que el aumento de peso durante el embarazo sea de forma gradual y lo más ordenadamente posible. María Angélica Soto, matrona, explica que “una mujer embarazada, bajo condiciones normales debiera aumenta de 10 a 15 kgs”. De los cuales 3,5 kg corresponden al peso del niño, 2,5 kg que corresponden al peso de líquidos y tejidos propios del útero y mamas, además de 4 kg que corresponden a agua y grasa retenida.

Cualquier aumento de peso fuera de lo necesario tendrá como consecuencia más esfuerzo para el organismo de la madre, lo que puede provocar complicaciones al momento del parto y en los últimos meses de embarazo.

 


 

Sustancias que no debes ingerir

 

 “No existe una limite seguro para beber alcohol durante el embarazo, pero lo mejor es suprimirlo del todo. La ingesta excesiva de alcohol al inicio del embarazo se asocia con el nacimiento de niños con malformaciones, retardo del crecimiento intrauterino, anormalidades oculares y articulares y retraso mental”. También se ha descrito un índice más elevado de abortos espontáneos y desprendimiento prematuro de placenta.

 

La cafeína es otra sustancia peligrosa. Algunos estudios sugieren que más de cuatro tazas de café al día pueden ser perjudiciales para el embarazo y para el bebé, ya que atraviesa la placenta y puede alterar la frecuencia cardíaca y la respiración del feto. Pero recuerda que la cafeína no está sólo en el café. También está en el té, las sodas, el chocolate y en algunas bebidas latinas como el mate o el guaraná.

Dividir los alimentos a  ingerir en pequeñas raciones, distribuidas en todo el día, y dejar los líquidos para después o antes de la comida, con esto se puede minimizar las náuseas y vómitos propios de los primeros meses de embarazo, que se producen por los cambios hormonales en el cuerpo de la madre”.

 

Natalia Oróstegui

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