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Fisioterapia - Esclerosis Múltiple - Abordaje Terapéutico en el Ámbito Fisioterápico

Escrito por Administrator el . Publicado en Fisioterapia

 Fisioterapia

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 Revisión bibliográfica. Esclerosis múltiple. Abordaje terapéutico en el ámbito fisioterápico.

Laura Escanilla García. Enfermera.
Carmen Lavilla Villaverde. Enfermera.

La esclerosis múltiple, también conocida con el nombre de esclerosis en placas, es una enfermedad crónica del sistema nervioso central (cerebro, tronco del encéfalo y médula espinal) que afecta, de forma intermitente, a la sustancia blanca. Dicha sustancia blanca está compuesta por fibras nerviosas recubiertas de vainas de mielina la cual resulta dañada, destruida y sustituida por una placa de tejido endurecido (placas de desmielinización) que interrumpe o retarda la habilidad de los nervios para conducir las órdenes entre cerebro, médula espinal y el resto del cuerpo, lo que conlleva una reducción o pérdida de función. El término “esclerosis múltiple” hace referencia tanto al número (múltiple) como la condición y características (esclerosis, del término griego, que significa endurecimiento) de las áreas en las que se ha eliminado la vaina de mielina.

EPIDEMIOLOGÍA Esta enfermedad, se trata del trastorno inflamatorio más común del sistema nervioso central y la segunda causa de discapacidad neurológica en adultos jóvenes. Su edad de aparición ronda los 25-35 años de edad y aunque algunos científicos han documentado casos de esclerosis múltiple en niños de corta edad y en adultos ancianos, los síntomas rara vez comienzan antes de los 15 años o después de los 60 años. (1,2) Su pronta aparición unida a los elevados costes de los regímenes terapéuticos: supone un coste medio anual que oscila entre los 18.000€, en las fases tempranas, y los 62.000 €, en las últimas fases, hace que, esta enfermedad, tenga un impacto social y peso económico importante. (1,3,4,5,6).

La esclerosis múltiple es más frecuente en poblaciones de raza blanca caucásica que en las de raza negra; además, las diferencias raciales no sólo afectan a la frecuencia sino también a las manifestaciones clínicas; por ejemplo, es más frecuente que los asiáticos padezcan la neuromielitis óptica de Devic y que, en las muestras analizadas de su líquido cefalorraquídeo, sea menos común observar la elevación de la IGG y las bandas oligoclonales. (7).

Con respecto al género, existe unanimidad en que esta enfermedad es mucho más habitual en mujeres independientemente de la raza a estudio. De forma global, el ratio mujer/hombre es de aproximadamente 2/1 aunque éste cambia dependiendo de la edad de comienzo. Si el que el comienzo de la enfermedad es en la juventud este aumentará hasta ser cercano al 3/1 mientras que, si la enfermedad es de aparición tardía (por encima de los 50 años) la proporción de hombres es mayor incluso que la de mujeres. (7).

Los primeros estudios epidemiológicos de la enfermedad permitieron en 1975 a Kurtzke, neurólogo americano, identificar tres zonas de riesgo en relación a su prevalencia:

- Zona de bajo riesgo (<5 casos por 100.000 habitantes): Asia, América latina, África y zonas próximas al ecuador. - Zona de riesgo medio (5-29 casos por 100.000 habitantes): El sur de Europa y sureste de Estados Unidos, así como la zona meridional de Australia.
- Zona de alto riesgo (>30 casos por 100.000 habitantes): El norte de Europa, Estados Unidos y Canadá y en el sur, zonas de Australia y Nueva Zelanda.


Por consiguiente, la enfermedad presentaría un patrón latitudinal, aumentando conforme nos alejábamos del ecuador lo que situaría inicialmente a la Europa Mediterránea, y por lo tanto a la Península Ibérica y a España, en la zona de baja prevalencia (1,3,6).

No obstante, el gran número de estudios realizados en el sur de Europa en los últimos 20 años contradice lo estipulado inicialmente por Kurtzke demostrando que, la prevalencia en estas regiones, es superior a la considerada anteriormente con cifras superiores a 50 (casos por cada 100.000 habitantes) así como una variabilidad en la enfermedad que no presenta un patrón latitudinal ni de vecindad lo que lleva a admitir otros determinantes y factores desencadenantes, destacando entres ellos la genética y la afección del sistema inmunitario. (1,3,4,8).

Este cambio de visión de la distribución no sólo se observó a nivel Europeo sino a nivel mundial siendo global el aumento de la prevalencia e incidencia que podría tener una doble lectura: este aumento puede estar relacionado con una mejora en los métodos diagnósticos y de detección o deberse a un mayor número de casos, motivo por el cual sería de gran interés estudiar los posibles causas de la enfermedad; más de dos millones de personas en el mundo padecen esclerosis múltiple, 40.000 de las cuales viven en España y, anualmente, son diagnosticados en nuestro país 4 nuevos casos por cada 100.000 habitantes. (1,4,6).

Los resultados de los estudios epidemiológicos realizados recientemente, apoyan la naturaleza multifactorial con una importante susceptibilidad genética de tipo poligénico basándose en que un 15-20% de los enfermeros con esclerosis múltiple tiene un familiar afectado por la misma, que el mayor riesgo de padecer la enfermedad es para los hermanos del afectado y que este riesgo disminuye con el alejamiento del parentesco. (1,6,7,9).

Sin embargo, esta herencia por sí misma, no justifica el padecimiento de la enfermedad lo que hace pensar que es preciso que, sobre la persona, actúen además diversos factores ambientales tales como, la dieta, la exposición al sol, las infecciones… si bien hasta el momento ninguno de ellos ha presentado un efecto preponderante en del desarrollo de la misma ni se han identificado de manera concluyente los genes que la producen consecuencia de la complejidad de la enfermedad. (1,6,7,9).

Debido a la gran información que se te tiene sobre la acción en el sistema inmunitario la hipótesis más aceptada y extendida es que, la suma de estos factores origina una alteración de la respuesta autoinmune. El propio cuerpo atacaría la mielina como si se tratarse de un cuerpo extraño, la persona sufriría una infección durante la infancia, probablemente producida por un virus latente de incubación y acción lenta, que desencadenaría un trastorno inmunológico que tardaría años en manifestarse. Este trastorno consistiría en la liberación al torrente sanguíneo de glóbulos blancos que entrarían en el cerebro debilitando sus defensas (la barrera sangre/cerebro); además posteriormente estos glóbulos blancos podrían activar elementos del sistema inmunológico atacando y destruyendo la mielina (8).

En conclusión, ninguna de las hipótesis hasta el momento enunciadas sobre la epidemiología y etiología de la esclerosis múltiple es plenamente convincente por lo que queda todavía mucho trabajo que realizar y muchos estudios que llevar a cabo.

CLASIFICACIÓN

Según su forma evolutiva se clasifica en:

- Recidivante-remitente (EMRR): Las personas afectadas presentan episodios agudos e imprevisibles. Estos brotes tienen una duración variable, de días o meses, y van seguidos de intervalos de mínimo 30 días de remisión parcial o incluso recuperación total.
Se trata de la forma clínica más común, alrededor del 85% de las personas con esclerosis múltiple están diagnosticadas con EMRR, y es responsable de la mayoría de los casos iniciales de la enfermedad.

- Progresiva primaria (EMPP): Se caracteriza por la ausencia de ataques definidos. Su comienzo es lento y el agravamiento de los síntomas es constante presentando continuas, graduales y aditivas señales neurológicas desde el comienzo de la enfermedad. Puede extenderse a lo largo de un periodo de seis meses o más y en ocasiones puede estabilizarse el cuatro sin aparecer brotes.
En torno a un 10-15% de personas diagnosticadas de esclerosis múltiple presenta este tipo.

- Progresiva secundaria (EMPS): En un primer momento el enfermo presenta recaídas y remisiones que conllevan posteriormente al padecimiento de un proceso incapacitante progresivo que puede ocasionalmente estabilizarse o bien manifestarse en episodios con exacerbación de la sintomatología siendo esto último más frecuente.
Se presenta en el 10% de los pacientes, siendo más frecuente en sujetos con más de 40 años.

- Progresiva recidivante (EMPR): infrecuente. Se caracteriza por brotes que se suceden unos a otros sin periodos de estabilidad ocasionando un deterioro neurológico progresivo.

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