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Óptica y Optometría - Patologías Oculares que Provocan Ametropías

Escrito por Administrator el . Publicado en Óptica y Optometría

 

 Óptica Optometría

 

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Patologías Oculares que Provocan Ametropías

 

  • Queratocono

  • Afaquia

  • Miopía de la diabetes.

 


QUERATOCONO

El queratocono o córnea cónica es un trastorno progresivo bastante frecuente  en el el que la córnea adquiere una forma cónica irregular. No suele ocasionar ceguera aunque puede perturbar de forma importante la calidad de visión. Se trata de una enfermedad, no una ametropía, pero se manifiesta con miopía y astigmatismo. Suele iniciarse alrededor de la pubertad y progresa lentamente, aunque puede estacionarse en cualquier momento. Si el queratocono progresa, la cornea se abomba y adelgaza tornándose irregular y algunas veces formando cicatrices.

Figura 8. Córnea con queratocono

 

La etiología de esta afección no está clara y el papel de la herencia no ha sido completamente  definido si bien alrededor de un 10 % de los pacientes tienen familiares con queratocono. 

El queratocono suele aparecer con mayor frecuencia en afecciones como el Síndrome de Dawn, síndrome de Turner, síndrome de Marfan, osteogénesis imperfecta, retinitis pigmentaria, esclera azul o la aniridia.

La incidencia real de queratocono no es conocida. No es una de las afecciones más comunes del ojo pero tampoco es de ninguna manera una enfermedad rara. Se estima que ocurre en uno de cada dos mil personas. Se encuentra en todas partes del mundo sin seguir ningún patrón geográfico, cultural o social conocido.

Síntomas que produce el queratocono

Visión borrosa que en un principio puede corregirse con gafas. Como es una enfermedad progresiva, se necesitarán cambios frecuentes en la graduación de las gafas.  La evolución es en ocasiones muy rápida y en estados avanzados el paciente puede experimentar visión borrosa súbita en un ojo. Esto es llamado "Hydrops agudo" y se debe a la súbita entrada de líquido hacia la cornea adelgazada. Este hydrops mejora con el tiempo, y tarda desde unas semanas a varios meses en desaparecer. En casos avanzados se forman cicatrices superficiales en el ápice de la cornea resultando en mayor disminución de la visión.

Tratamiento del queratocono

En las fases tempranas la miopía y astigmatismo que produce puede corregirse con gafas. Al avanzar la enfermedad los lentes de contacto rígidos permeables al gas son la única forma de corregir la visión adecuadamente, y la mayoría de las veces son un tratamiento permanente. Se trata de una adaptación difícil a la que hay que efectuar un seguimiento especial debido a los frecuentes cambios en la refracción y en la forma de la córnea. 

AFAQUIA

La afaquia, como el queratocono, no es una ametropía sino la condición por la cual se ha extraído, mediante una operación quirúrgica, el cristalino. Como este es una lente de potencia positiva, el resultado es una hipermetropía elevada. Como otra función del cristalino es la de enfocar los objetos para ver en distancias próximas,  su ausencia determina la imposibilidad de acomodación, es decir, que el sistema óptico del ojo quedará enfocado permanentemente a una misma distancia. 

Las causas que pueden dar lugar a tener que extraer quirúrgicamente el cristalino pueden ser varias. La más frecuente es la pérdida de transparencia de la masa de fibras que lo forman, con el paso del tiempo tiempo. A esta situación de falta de transparencia se la denomina catarata. 

Las causas de la catarata son múltiples:  edad avanzada, infecciones oculares,  glaucoma, traumatismos oculares, enfermedades como diabetes. También pueden ser resultado de intoxicaciones y diversas causas hereditarias. En cualquier caso, las manifestaciones se reducen esencialmente a una pérdida progresiva de la visión hasta llegar a la sola percepción de bultos. 

La solución principal a este problema hoy en día es la intervención quirúrgica. Esta  consiste en extraer el cristalino opaco lo que permite el libre paso de la luz hasta la retina. Sin embargo, la condición óptica ocular ya no vuelve a ser la misma. Como la potencia óptica del ojo está dada por la suma de los poderes refractivos de la córnea y el cristalino, al extraer este, se produce una fuerte reducción de la potencia óptica total de forma que los rayos de luz enfocarán muy por detrás de la retina, es decir, el ojo se habrá vuelto fuertemente hipermétrope. Por tanto, un ojo operado de catarata muestra muy mala agudeza visual hasta que no se corrija el defecto óptico resultante. Además, como se ha indicado, al extraer el cristalino también se pierde la capacidad de acomodación.

En la figura 9 se compara el funcionamiento óptico de un ojo normal y de uno operado de catarata (áfaco). Nótese que el ojo áfaco se ha vuelto fuertemente hipermétrope, por lo que el foco cae por detrás de la retina.

 

 

Figura 9. Condición óptica de un ojo operado de catarata. (a) ojo normal, (b) ojo áfaco.

 

MIOPÍA DE LA DIABETES

La diabetes es una enfermedad frecuente que se caracteriza, entre muchas otras cosas, por cantidades elevadas de azúcar en la sangre. El aumento de glucosa en la sangre puede hacer variar el índice de refracción de alguno de los medios transparentes del ojo. Un aumento del índice de refracción produce un aumento de la potencia refractiva, lo que se traduce en una miopía transitoria. Es transitoria ya que al disminuir el exceso de azúcar en la sangre la condición óptica del ojo se normaliza automáticamente.

No es raro entonces que ciertos sujetos diabéticos que presentan cambios importantes y bruscos en sus niveles de azúcar en la sangre tengan periodos de visión borrosa, que corresponden a una miopía transitoria determinada por cambios en los índices de refracción del ojo.

 

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