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Psicopedagogía - Desarrollo Emocional - Emoción y Relaciones Familiares en la 1ª Infancia

Escrito por Administrator el . Publicado en Psicopedagogía

 Psicopedagogía

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Desarrollo Emocional

 

EMOCIÓN Y RELACIONES FAMILIARES EN LA PRIMERA INFANCIA

Según Trevarthen, para explicar el desarrollo humano lo emocional sólo puede comprenderse revestido de significado: “Creo que los mayores cambios en los procesos mentales de los niños están directamente relacionados con, o regulados por, poderes comunicativos intrínsecos que son independientes de movimientos particulares en sus comienzos.

Los mayores cambios en la conducta del niño son anticipatorios, para entrar en el curso de la infancia en el mundo explicito de los significados, un mundo en el que las funciones de cooperación están mediadas por el lenguaje y las acciones simbólicas. Una cooperación humana madura requiere un nivel de mutuo conocimiento. Los motivos del adulto para la acción están dominados por creaciones sociales y culturales en las que muchos sujetos deben cooperar, y para cuya invención y desarrollo han cooperado mucho más en el pasado. Esos motivos simplemente no podrían existir sin crear rituales, artefactos, símbolos y algunas formas de lenguaje”. (Trevarthen y Logotheti).

El autor nos indica cómo existen generadores intrínsecos de la acción que subyace al cambio autorregulado que los niños mantienen con su entrono, y se trata de identificar los principales motivas y las relaciones funcionales existentes entre distintos tipos de generadores de acción. Esas interacciones están mediadas por significados que se van construyendo progresivamente. Su desarrollo continua hasta la vida adulta y en todo momento están inmersos en un universo cultural.Trevarthen nos ha aportado una interesante descripción de los primeros momentos para el desarrollo de la motivación en la infancia. La duración aproximada de cada uno de ellos es de unas diez semanas.

Según nos indica el autor, la división es especulativa, sobre todo en el segundo año, y lo que le interesa destacar sobre todo es la estructura que permite dar cuenta de la actividad de forma organizada. Cada periodo representa un nuevo nivel de funciones cognitivas y conductuales, así como una nueva complejidad en la expresión que está relacionada con dos aspectos: obtener objetos del entorno y compartir los motivos con los otros.Fase 1. Vida primaria interpersonal (0 a 10 semanas)

Las primeras formas de comunicación aparecen ya en el recién nacido. Incluso los prematuros, nacidos 10 semanas antes del tiempo previsto, buscan el contacto a través del movimiento de su cuerpo. Son bien conocidas, por ejemplo, las preferencias por la voz de la madre, lo que demuestra un reconocimiento de los rasgos prosódicos de su discurso. Los signos indicadores de la conducta social del bebé se relacionan con movimientos ocasionales del rostro, vocalización, gestos de las manos, etc. Y son reconocidos intuitivamente por las personas que están en contacto con el niño o la niña y, sobre todo, por la madre, que ajusta los movimientos de su cara, la voz, las manos y el tono postural a los del bebé.

En cualquier caso, aunque las primeras conductas sociales están marcadas por una búsqueda de afecto de los cuidadores incluyen también reacciones negativas. Según Trevarthen, el periodo neonatal (0-5 semanas) es predominantemente negativo en relación con la vida interpersonal y exploratoria. Las estructuras mas complejas para una interacción con el mundo son defensivas. En este sentido, aunque los neonatos emplean gran parte dl tiempo en dormir, existe evidencia de que pueden utilizar complejos mecanismos de reconocimiento y respuesta a otras personas en una forma prefuncional, pueden rechazar las voces o evadir el contacto. Su respuesta más clara puede ser evitar estímulos, se trataría de mantener la integración y de evitar aquello que causa una ruptura en su coordinación.

También en estos primeros momentos de la vida los bebés son capaces de mantenerse en estado de alerta, pueden mover sus receptores para elegir determinados estímulos, sobre todo los nuevos; incluso cuando un objeto atrae su atención, realizan algunos movimientos elementales para intentar cogerlo co-orientando la cabeza y las manos. El interés de los niños en el ir y venir de los objetos con diferentes propiedades y utilidad se ve obscurecido por las dificultades de su discriminación perceptual e incluso débil de diferenciación de sus acciones intencionales.

Hacia las 4 o 5 semanas existe un importante cambio en la orientación positiva del niño. Pronto será fácil provocar una amplia sonrisa de respuesta. La atención visual es mas positiva y el movimiento de los ojos está mejor regulado para obtener una fijación. Distintos estudios experimentales demuestran que los niños pueden diferenciar sabores, colores, sonidos, formas, estructuras, etc. Distinguen también personas que les resultan familiares y, en este sentido, los objetos son frecuentemente ignorados a favor del contacto interpersonal. En la interacción con la madre se observan ya complejos intercambios de expresiones. Las expresiones de la madre están reguladas por un rango de expresiones del niño y por sus imitaciones, un fenómeno que ha sido descrito como proto-conversaciones y que tiene lugar entre las 6 y las 10 semanas.

Fase 2. Prehensión de objetos y juego

Hacia los tres meses el aniño o la niña han aumentado su fuerza muscular de forma que pueden controlar los movimientos de la cabeza y las manos y también la orientación visual. Es un importante avance de la coordinación motora, que está marcado por un incremento en la exploración y el interés. El niños parece ir mejorando en la comprensión de un mundo cada vez mas amplio. Sus vocalizaciones amplían el tono emocional y están sincronizadas con los movimientos y expresiones faciales y con sus gestos, mueve las extremidades vigorosamente al tiempo que aumenta sus gestos y expresiones.

Desde la semana 16 a la 20 buscar y alcanzar los objetos es mas fácil. La percepción del objeto está mas desarrollada en relación con la forma y el tamaño, por eso pueden imaginar mejor el curso de un desplazamiento.

Pero no podemos olvidar que el niño o la niña van aumentando su contacto con el mundo en función de sus intereses con los demás. También en este momento interactúan con otras personas y comienzan a imitar ciertos movimientos de las manos. Junto a todo esto, puede ocurrir que hacia los dos meses el niño mire menos a la madre, buscando con menos fuerza el movimiento de sus ojos para sonreír. La madre no es ya el espejo del niño. La búsqueda de la mirada puede ocupar menos tiempo que la sonrisa o el balbuceo. Por lo que se refiere a la interacción personal, también hacia los tres meses emiten ya las primeras carcajadas, hacia los 5 responden con grandes risas a algunos juegos y el niño espera la repetición. Además, existen también signos negativos hacia las personas no familiares que le resulten extrañas en el primer momento.

A los seis meses todavía no comprende las instrucciones y raramente imita actos desarrollados por los compañeros sobre los objetos. Hasta los nueve meses los objetos no tienen un papel convencional en el intercambio comunicativo con la madre. Hay que destacar finalmente que los primeros juegos en los que priman las relaciones personales son una muestra del profundo impacto de la cultura.

Fase 3. desarrollo de comprensión cooperativa y expresión de significados (semanas 31 a 60)

Hacia los nueve meses los objetos son percibidos como instrumentos en las manos de los demás que logran acciones propositivas. Supone un cambio hacia el significado compartido y hacia las ideas que otras personas tienen hacia le significado de los objetos. En este momento, la madre puede ya enseñar al niño a utilizar objetos manipulativos y, por ello, la demostración y las instrucciones verbales conducirán al fin deseado.

Después de los nueve meses el niño está mas interesado en las metas de sus acciones, sus movimientos expresivos y sus propias expresiones. Comienza un nuevo interés por lo que los demás saben o hacen con los objetos. Es posible ya una cierta cooperación utilizando los juguetes como elemento mediador. Hacia los 12 meses los niños utilizan ya el material de forma independiente, con la madre minímamente presente.

“En los juegos, los compañeros pueden intercambiar mutuamente papeles reconocidos, pero en una acción constructiva que implica la acción de dos personaza debe haber una identificación o comparación de la meta de los demás con la propia. En lugar de ser sensible al efecto de las acciones del otro a través de la alternancia en las consecuencias de las propias acciones, uno tiene que anticipar y buscar la forma de actuar de forma coordinada con uno mismo. Existe una representación más independiente de lo que otros quieren hacer o de lo que ellos quieren hacer o de lo que ellos quieren que uno haga”. (Trevarthen y Logotheti)

por lo que se refiere a las relaciones personales hay que señalar que esta tercera etapa está marcada por un periodo que tradicionalmente se ha relacionado con “el miedo al extraño”. Algunos psicólogos lo han relacionado con el desarrollo de los poderes de percepción o un sobre-aprendizaje o apego a la madre. Trevarthen y Logotheti se refieren a complejas reorganizaciones en las estructura motivacional, que afectan al modo en que los niños se comunican; se transforman por ello tanto las respuestas a las personas que les resultan familiares como a los extraños. Cuando el niño o la niña son capaces de desplazarse con cierta libertad por el espacio, existen también cambios en su desarrollo emocional.

Saardani y colaboradores se refieren a algunos estudios en los que se señala cómo, cuando el niño comienza a gatear, aumenta la atención de los adultos hacia ellos, animándolos en sus intentos con una combinación de “alegría y orgullo”. Sin embargo, una vez que las acciones se han convertido en habituales, comienzan a atribuir al niño nuevas responsabilidades, emitiendo también ciertas expresiones de miedo cuando el niño se aproxima a determinados objetos. Teniendo en cuenta que las reacciones a un mismo objeto pueden variar, y ello complica todavía mas las cosas para los pequeños, esas primeras experiencias en la locomoción suelen asociarse a emociones de miedo y frustración.

Fase 4. Desarrollo de las representaciones simbólicas y comunicación verbal (de 61 a 100 semanas)

Por lo que se refiere a sus relaciones con los objetos, durante el segundo año los niños son capaces de jugar con ellos, conociendo lo que significan y “pretendiendo” (imitando) que un objeto sirve para realizar determinadas acciones con importante significado social y funcional. Pueden usarlos objetos de forma definida y familiar, representando con ellos acciones complejas que incluyen ya usos compartidos con otras personas. El desarrollo de estas habilidades es más fuerte en contextos que al niños le resultan familiares. Algunos autores han mostrado que la creatividad es mayor en presencia de la madre.

Otro aspecto a tener en cuenta, de gran importancia, es el papel que comienzan a tener en este momento las experiencias emocionales relacionadas con la comprensión del lenguaje.

Finalmente, y por lo que se refiere a las relaciones con las personas adultas, este momento ha sido descrito por algunos autores como la etapa del “NO”.

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