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Apunte - Lenguaje Audiovisual - Apuntes Cinematográficos

Escrito por Administrator el . Publicado en Lenguaje Audiovisual

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Lenguaje Audiovisual

 

 

Apuntes cinematográficos

 

Del nacimiento de un proyecto a la sinópsis narrativa

 

                    

 

“Estamos tan habituados a la presencia del espectáculo cinematográfico que nos resulta difícil tomar conciencia definida acerca de sus características más importantes.

Encandilados por el brillo y variedad de los detalles argumentales o interpretativos, así como por sus efectos espectaculares, no llegamos a imaginar que el entretenimiento cotidiano que se nos ofrece es, apenas, uno de los aspectos de ese gran medio de comunicación. Un aspecto estrictamente conformado a determinadas pautas que se han establecido por las necesidades de una poderosísima industria y formidable instrumento de influencia sobre el espectador.

Sin embargo, más allá de esa apariencia, se mueve una multifacética actividad que cubre una variadísima gama de  áreas: educación, investigación científica, expresión artística no convencional, alfabetización, política, estudio etnográfico, divulgación técnica, experimentación pura… Una gama tan amplia que, podría decirse, no deja de lado ninguna de las actividades que conciernen al hombre.

Por lo tanto, si queremos hablar del lenguaje cinematográfico, es el conjunto de esas manifestaciones a las que debemos referirnos, y no solamente al espectáculo comercial más perceptible. Únicamente un espectro amplio puede dar idea cabal de sus características, al señalar la diversidad de sus técnicas y la gran riqueza de sus posibilidades expresivas. Ese examen global nos permitirá, por otra parte, desmontar y analizar cada uno de los elementos que lo componen y la interacción que los unifica dinámicamente para producir lo que llamamos una película cinematográfica.”  Simón Feldman (1)

        

Cuando nos encontramos ante una obra cinematográfica, la misma puede ser considerada desde dos ángulos: la de quienes la han generado, o los cineastas, –guionista, realizador, productor,  intérpretes y técnicos - y la de quienes la consumen, o los cinéfilos,  es decir, los   espectadores: sean éstos intuitivos (cuyo conocimiento y evaluación no viene medida por ninguna instancia conceptual,  sino que supone la apreciación inmediata del objeto, antes que adentrarse en su subjetividad); aficionados (que por su amor a la cinematografía se detiene a hurgar en  su lenguaje, estética, corrientes, géneros, etc., en forma anárquica y esporádica; especializados (el que se capacita sistemáticamente mediante cursos o carrera integral para abordar el análisis exhaustivo de una obra); profesionales (aquel que, como periodista cinematográfico –que en ocasiones suele carecer de las bases de un espectador especializado- difunde información y emite opinión valorativa de las producciones en forma pública y permanente, por cuyo trabajo  recibe   alguna forma de remuneración). Todos ellos, en su conjunto, integran el denominado  gran público.

Para quienes operan como generadores, profesionales o aficionados,  la capacitación es condición sine qua non, a fin de   encausar los proyectos fílmicos con bases sólidas y responsables. Para el consumidor –espectador, todo depende del interés personal que manifieste  respecto a su necesidad de una mayor aproximación a la obra cinematográfica (considerando elaboración, estructura, tratamientos, lenguaje, estética, historia, etc.), lo cual le permita una apreciación más profunda del  contenido y forma.   En el caso particular del profesional, le asiste la obligación de capacitarse adecuadamente por respeto al cinéfilo hacia el cual se debe   orientar su  labor.

         Cineastas y cinéfilos conforman  el mundo cinematográfico, pues no tendría sentido generar producciones sin contar con  un destinatario, cualquiera fuere el criterio con que el generador oriente su labor. De  allí es que ambas partes conforman el todo  de una actividad artística, industrial y comercial. 

         La cinematografía es una de las posibilidades con que cuenta el ser humano para materializar una narración,  con   temas, historias y conceptos emergentes de la realidad o como producto de  la fantasía contenida en el mundo poético de los generadores, haciéndolo tangible para el consumidor-espectador mediante la ilusión de la imagen en movimiento a través de la combinación de la imagen y el sonido.

 

I - Etapas de un proyecto audiovisual

Todo proyecto audiovisual - cinematográfico, televisivo o en video - comprende una serie de pasos que se cubren en forma escalonada, que se inicia en  una incipiente propuesta para culminar con la obra definitiva puesta a consideración del destinatario final, trátese del espectador que concurre a los circuitos comerciales, como de aquél que la recibe en función educativa, didáctica, institucional, publicitaria, etc.

         Esos pasos son doce y pueden agruparse globalmente en dos segmentos, como es dable apreciar en el siguiente cuadro sinóptico:

 

Participación del periodismo

 

Pasos en la creación de la obra

 

 

 

 

 
 
 
 
 

 

 

Seguimiento de la obra realizada a partir de la copia "A"

1 - IDEAS

2- SINOPSIS

3 - TRATAMIENTO CONTINUDAD O PREGUIÓN

4 - GUIÓN LITERARIO O LIBRO CINEMATOGRÁFICO

5- GUIÓN TÉCNICO O ENCUADRE

6 - PREPRODUCCIÓN

7 - PRODUCCIÓN PROPIAMENTE DICHA

8 - POSTPRODUCCIÓN HASTA LA COPIA "A"

 

 

9 - COMERCIALIZACIÓN (explotación)

10 - LANZAMIENTO

11 - EVALUACIÓN PÚBLICA: Los espectadores

 

- clásico

12 - DESTINO FINAL:

- vigente

- descarte

 

 

         Como puede observarse en el cuadro el proceso creativo comprende ocho de las etapas que se cumplen en el desarrollo de cualquier proyecto audiovisual, vale decir desde su más incipiente origen hasta la tirada de la copia “A”, la primera obtenida del negativo original con aprobación definitiva del realizador y productor.

A partir de la copia “A”, se concretan en las cuatro etapas final en la vida de la

obra consideradas como su seguimiento hasta el destino final, el cual se prolonga en el tiempo más allá de la explotación comercial en las salas e incluso su proyección en los canales de televisión.

El proceso detallado es seguido en todas sus instancias por el periodismo que, de esta forma, tiene presencia a lo largo de toda la gestación y concreción del proyecto. Primero, desde su función informativa. Luego, mediante  la apreciación de los valores artísticos, implícitos y explícitos de la obra final puesta a consideración pública,  mediante el ejercicio de la actividad crítica. Finalmente, por el interés que  en el transcurso del tiempo despierte circunstancialmente la producción al ser tomada en consideración para un análisis de su temática, narrativa, concepto o estética, o la de algunos de sus responsables artísticos.

         Cada una de los pasos enunciados tiene  participación  definitoria en la realización de cualquier proyecto audiovisual. Pero ante la realidad, cruda y despiadada, por lo general, como afirman Giacomo Gambetti y Enzo Sermasi, que   para “realizar una película son necesarios una idea pequeña y un capital grande”. Y como es mucho más fácil encontrar ideas que millones, el verdadero nacimiento de un film comienza cuando se empieza a buscar  capitalistas,” (2) a los que se  tienta con una propuesta apropiadamente desarrollada.

 

 La idea, factor clave de la obra fílmica

         Cuando cinematográficamente se alude a una “idea,” en  primera instancia implica referirse   a una historia, vale decir, a la narración de acontecimientos del pasado, presente o futuro encarado con criterio documental, semidocumental, recreación o ficción, presentada mediante una trama, conjunto de asuntos cruzados y entrecruzados, que conforma el relato de hechos que dan lugar a una sucesión de acciones mediante las cuales se inicia, progresa y culmina un audiovisual. Como consecuencia de este enfoque, el análisis de una obra es sometida a la fijación de sus componentes, los que se examinan en sus partes y sus interrelaciones para arribar a la compresión y valorización la producción en su totalidad.

         Al establecer, definir y considerar cada una de las partes que interviene en  los segmentos que pueden tomarse en consideración para estudiar con detenimiento y en profundidad la obra audiovisual, propósito que mueve a estos Apuntes,  la “idea” es el punto de partida y el objetivo final de todo proyecto cimentado en la ilusión de la imagen en movimiento.

         Desde esta óptica la “idea” es considerada y analizada desde cuatro ángulos, categorías o tipos:

                                      Temática

                                      Narrativa

                                      Conceptual

                                      Estética.

         Antes de entrar a considerar cada una de ellas en particular, resulta oportuno establecer una apreciación general.

Luis Gutiérrez Espada destaca que “la idea es el principio y el motivo de la obra audiovisual. Todo lo demás, incluidos los procedimientos de realización, están al servicio de esa idea. Todo lenguaje es un medio de comunicación. En cualquier proceso comunicativo humano –el arte es también comunicación, o, lo que es igual, la comunicación fundamenta la teoría y práctica estéticas, al menos el primordial punto de vista de su finalidad - el autor o emisor comunica algo. Ese “algo” es precisamente la idea que se desea comunicar”. Agrega luego que “si observamos, por lo tanto,  la naturaleza del proceso comunicativo audiovisual, constatamos que la idea se encuentra al principio y al término de la obra. Es, por así decir,  el alfa y omega no sólo de la obra, sino también del mismo proceso comunicativo. Efectivamente, el autor –o los autores, en sentido más lato- de la obra trata de comunicar la idea a través de los distintos medios y procedimiento creadores, y el espectador o receptor no hace más que aceptar la idea comunicada interpretándola y valorándola de acuerdo con su actitud crítica.”  

Así pues, el guión –en sus distintas fases- y la realización están precisamente al servicio de la “idea”, entendiendo que guión y realización no son más que la puesta en práctica de toda una serie de teorías y técnicas para transmitir la idea de la mejor manera posible, “mejor” –se entiende- a todos los niveles. La idea preside, por lo tanto, todas las fases del proceso creador  de la obra audiovisual, y de forma eminente el trabajo del guionista. Éste trata de darle cuerpo y expresividad a través de todos los recursos a su alcance y el espectador exigente realizar una actividad inversa: abstraer de la historia de la obra hasta llegar a la idea base, idea central, o idea-núcleo. Nosotros no entendemos el término “idea” en su acepción filosófica (metafísica o gnoseológica), sino que consideramos “idea” cualquier producto de la inteligencia humana y, como observa Taddei, incluso los sentimientos en cuanto producto de la inteligencia.” (3)

Al concebir un proyecto cinematográfico, la idea, en las cuatro categorías o tipos señalados – las que son tratadas en detalle más adelante-,  constituye su esencia, su razón de ser, por cuanto significa el punto de partida y el  objetivo final. Opera como el talón de Aquiles y condiciona todo el proceso creativo. Si cualquiera de los tipos presenta alguna falencia, fractura o quiebre, por incoherencias, imprecisiones, indefiniciones o  deficiente claridad expositiva de la historia en su trama y conflictos, continuidad del relato o  progresión psicológica de los personajes, sin duda tendrá un efecto dominó respecto a los tres restantes. Consecuentemente, la obra resultante presentará deficiencias que serán observadas  y evaluadas por el espectador  según su sensibilidad, intuición y conocimientos cinematográficos.

Como afirma Gutiérrez Espada, “si no tenemos una idea como base, no comunicaremos nada válido.” Para agrega, que “es importante tener presente que, desde un principio, es necesario concretar el ámbito de la idea. Es decir, se trata de una idea audiovisual. Esto significa que la idea a la que nos referimos, debe nacer ya con atributos que hagan posible su realización en el específico lenguaje audiovisual.”(4) Esta precisión surge del hecho de que el proceso estético es común, o al menos análogo, en todas las formas de arte si se le considera desde el punto de vista de la idea que el autor quiere plasmar en expresión estética.

Ref: (1) Simón Feldman (“Cine técnica y lenguaje”, Ediciones Megápolis, Bs.As. 1979, pág. 9).

        (2) Giacomo Gambetti – Enzo Sermasi (“Cómo se mira un film”, EUDEBA, Bs.As. 1962, pág. 11).

        (3) Luis Gutiérrez Espada (“Narrativa fílmica”, Ediciones Pirámide, Madrid 1978, pág. 19).

        (4) Idem, pág. 20.

 

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