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Apunte - Lenguaje Audiovisual - Medios y Lenguaje

Escrito por Administrator el . Publicado en Lenguaje Audiovisual

                                                  Lenguaje Audiovisual

 

Medios y Lenguaje

 

"Profesores e investigadores están todavía agarrados al mundo escrito". Esta afirmación se publicaba en 1984 [Tosi, 1984] y pertenece al Prefacio escrito por Aart C. Gisolf, Presidente de la International Scientific Film Association. No se trata, por supuesto, de atacar o invitar a dejar de lado los libros. Es una constatación.

Como también es una constatación que también entre los "expertos en el audiovisual educativo" persiste esa concepción. Para un autor de prestigio como Cromberg [1971] únicamente resulta interesante el conocimiento conceptual basado en el lenguaje verbal. Otro tipo de conocimiento, que "puede quizás existir", es superficial, no es crítico ni racional. Esta concepción sigue subyacente en el pensamiento de autores actuales como Mallas [1986]. Como veremos más adelante en la parte dedicada a la realización de los programas en vídeo, también muchos realizadores de audiovisuales educativos en España trabajan anclados en una concepción verbalista, generalmente no reconocida por ellos mismos, pero real e inmediata en la práctica de su trabajo.

El punto de partida para este planteamiento está en el término fuertemente acuñado "Medios Audiovisuales". Para muchos "expertos" el problema es únicamente de medios, no de concepción del conocimiento, no de lenguaje, no de mensaje implícito en el medio. Es el pensamiento reflejado en tantos manuales como el editado por Ceac [Ceac, 1984] cuando dice "Los medios audiovisuales son simples canales, mediante los cuales se comunica cualquier contenido" (pg. 7). El subrayado se encuentra en el original. Este es el primer gran error: concebir que cualquier medio puede transmitir cualquier información, sea del tipo que sea.

Esta confusión se produce por una mala interpretación de aportaciones como la de Salomón [1974] cuando afirma que la diferencia en la comunicación se produce, más que por las tecnologías de transmisión, por los sistemas de símbolos (pg. 385). En nuestro caso se trata de constatar que el problema se centra fundamentalmente en el lenguaje audiovisual, no en el medio audiovisual. Pero esto no excluye, como él mismo afirma más tarde (pg. 387) diferencias debidas a los medios. Salomón habla concretamente de los efectos psicológicos a causa de las tecnologías.

Por supuesto existe una línea actual en contra de este planteamiento, representada por autores como Ferrés [1981a; en prensa], Babin [Babin y Kouloumdjian, 1985], el propio autor de éste trabajo [Bartolomé, 1983], o Santos Guerra [1984]. Estos y otros autores aparecerán más adelante. Concretamente Santos Guerra afirma explícitamente que no se trata de concebir los "Medios Audiovisuales" como auxiliares (pg. 21), puesto que no debemos confundir entre los lenguajes y los medios (pg. 87).

Sin embargo esta línea no está generalizada. En ocasiones se desvirtúa en la práctica, en parte por las fuertes presiones que desde un planteamiento verbalista de la educación se hacen. De alguna forma recuerda la vieja oposición de Sócrates a la escritura, o de la Universidad Medieval a los textos impresos de Gutemberg [Colombo, 1981a].

Todo esto lleva a una situación de conflictividad permanente. Los niños viven en dos mundos distintos: el de la Televisión y el de la Escuela [Ely, 1980]. Esta constatación lleva a los educadores a concebir la Televisión como un enemigo. El autor de este trabajo ha dirigido diversos seminarios sobre "Análisis de la Televisión" entre estudiantes de Ciencias de la Educación y Profesores en cursos de verano y puede asegurar que, especialmente entre éstos últimos, la constación era inmediata: no pretendían en la mayoría de los casos integrar la Televisión en sus proyectos educativos sino encontrar recetas fáciles para atacarla o limitar su influencia en los alumnos.

Existen algunas experiencias singulares que permiten comparar los efectos de una enseñanza fundamentalmente audiovisual con respecto a una tradicional. En el mundo occidental esto es ahora prácticamente imposible, pero sí ha sido posible realizar ese estudio en otras áreas geográficas. Un trabajo relevante fue el que se realizó a propósito de la introudcción de la televisión educativa en Costa de Marfil [Babin y Kouloumdjian, 1985]. En este país africano el sistema escolar de nivel básico no podía atender al total de la población ni era posible realizar ese esfuerzo económico. Por ello se planteó un sistema alternativo, consistente en una enseñanza basada en contenidos transmitidos por televisión a grupos de alumnos, acompañados de un instructor que organizaba las actividades. El programa se realizó con ayuda de fondos exteriores y funcionó hasta que las primeras promociones de jóvenes estudiantes "televisuales" terminaron sus estudios y comprobaron que era absolutamente imposible integrarlos en las limitadas plazas de Enseñanza Secundaria. Por otro lado, estos adolescentes no encajaban en una sociedad tradicional en la que el respeto a la autoridad y sabiduría de los ancianos constituía la base de la convivencia. ¿Cómo compaginar ese respeto con el reconocimiento de que en ocasiones ellos, los niños, "sabían" más que los ancianos?.

Estas y otras causas detuvieron la experiencia, pero en ese momento fue posible comparar los alumnos de una escuela tradicional que, por otro lado, no habían tenido prácticamente ocasión de ver Televisión, con los alumnos de la escuela televisiva. Algunas conclusiones recogidas de ese estudio por Babin (pg.16) son:

 Alumno de la escuela tradicional

 Alumno de la escuela televisiva

 Mayor sentido de la jerarquía, de la diciplina, de la obediencia

Vocabulario más preciso (al menos entre los mejores alumnos)

Mejores resultados en el campo de la escritura, la composición, la lógica conceptual, gramática y análisis

 Más curioso y despierto

Resuelve mejor los problemas.

Saber global (no establece distinciones entre asignaturas)

Activo, emprendedor y creativo.

Menos diferencias debidas al maestro

Los alumnos de mente lenta o difíciles se pierden..

Facilidad de expresarse.

 

En nuestra cultura occidental el problema además es diferente. Mientras en Costa de Marfil fue necesario diseñar los programas audiovisuales de modo que introdujeran progresivamente en las características de la forma del medio, en nuestra área cultural, como dice Babin, el lenguaje de los jóvenes es Audiovisual (pgs. 44s.). Ya es audiovisual. ¿Lo recoge el sistema educativo?

 

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