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Enfermedad
Parkinson
Neurológicas
¿Qué es?
La enfermedad de Parkinson
consiste en un desorden crónico y degenerativo de una de las partes del cerebro
que controla el sistema motor y se manifiesta con una pérdida progresiva de la
capacidad de coordinar los movimientos. Se produce cuando las células nerviosas
de la sustancia negra del mesencéfalo, área cerebral que controla el
movimiento, mueren o sufren algún deterioro.
Causas
De momento se desconoce el
origen de la enfermedad, exceptuando los casos inducidos por traumatismos,
drogodependencias y medicamentos, y algunas formas hereditarias en ciertos
grupos familiares. Existen numerosas teorías que intentan explicar el deterioro
neurológico que produce esta patología. Se cree que algunos pesticidas y
toxinas, junto a cierta predisposición genética, podrían ser los
desencadenantes de la enfermedad. También se estudia la posibilidad de que el
origen se encuentre en los radicales libres, moléculas que desencadenan un
proceso de oxidación que daña los tejidos y las neuronas. El genético es otro
de los factores barajados como causantes de esta patología. Existen algunas
formas de Parkinson hereditarias en algunos grupos de familias, por lo que la
investigación genética puede ayudar a comprender el desarrollo y funcionamiento
de la enfermedad.
Síntomas
Los primeros síntomas de la
enfermedad de Parkinson son leves y se van haciendo cada vez más notorios con
el paso del tiempo. El cuadro inicial típico registra dolores en las
articulaciones, dificultades para realizar movimientos, agotamiento. La
caligrafía también empieza a cambiar y se torna pequeña e irregular. En el 80
por ciento de los pacientes los síntomas comienzan en un solo lado del cuerpo y
luego se generalizan. Asimismo, el carácter varía en los primeros estadios, por
lo que es habitual la irritabilidad o la depresión sin causa aparente. Todos
estos síntomas pueden perdurar mucho tiempo antes de que se manifiesten los
signos clásicos que confirman el desarrollo de la enfermedad.
Los
síntomas típicos son los siguientes:
- Temblor: Consiste en un movimiento rítmico hacia atrás y hacia
adelante. Generalmente comienza en la mano aunque en ocasiones afecta
primero a un pie o a la mandíbula. Se agudiza en reposo o bajo situaciones
tensas y tiende a desaparecer durante el sueño. Puede afectar sólo a un
lado o a una parte del cuerpo.
- Rigidez: Se manifiesta como una resistencia o falta de
flexibilidad muscular. Todos los músculos tienen un músculo opuesto, y el
movimiento es posible porque, al activarse un músculo, el opuesto se
relaja. Cuando se rompe este equilibrio los músculos se tensan y contraen
causando inflexibilidad y debilidad.
- Bradicinesia: Se trata de la pérdida de movimiento espontáneo y
automático y conlleva la lentitud en todas las acciones. Esta lentitud es
impredecible y es el síntoma más incapacitante, porque el paciente no
puede realizar con rapidez movimientos habituales que antes eran casi
mecánicos.
- Inestabilidad: La inestabilidad de la postura hace que los
enfermos se inclinen hacia adelante o hacia atrás y se caigan con
facilidad. La cabeza y los hombros caen hacia delante y la forma de andar
empeora. El enfermo da pasos cortos y rápidos para mantener el equilibrio;
o se queda literalmente "plantado" a mitad de camino, sin poder
moverse. Existen una serie de síntomas secundarios que, aunque no afectan
a todos los enfermos, provocan trastornos importantes ya que empeoran los
síntomas principales y agravan las condiciones físicas y psicológicas del
paciente.
- Depresión: Es un problema común a todas las enfermedades
crónicas, y en el Parkinson puede detectarse incluso antes de que
comiencen los síntomas principales. Empeora con los fármacos utilizados
para combatir esta patología, aunque los antidepresivos consiguen frenar
con bastante éxito tanto las depresiones como los cambios emocionales.
- Tragar y masticar: El mal funcionamiento de los músculos
dificulta esta tarea cotidiana, favoreciendo la acumulación de saliva y
alimentos en la cavidad bucal. Como consecuencia, son habituales los
atragantamientos y el babeo. - Dicción: Al menos el 50 por ciento de los
enfermos tiene problemas de dicción: hablan en voz baja, dudan antes de
hablar, repiten palabras o hablan demasiado rápido.
- Problemas urinarios: Las deficiencias del sistema nervioso que
regula la actividad muscular provocan que algunos enfermos sufran
incontinencia o tengan dificultades para orinar.
- Estreñimiento: La lentitud progresiva de los músculos
intestinales y abdominales es la principal causa del estreñimiento, aunque
también influyen la dieta o la escasa actividad física.
- Trastornos del sueño: La somnolencia y las pesadillas son
características en esta enfermedad y generalmente están asociadas a los
fármacos.
- Rostro: pierde expresividad y aparece la denominada "cara de
pez o máscara", por falta de expresión de los músculos de la cara.
Además, tienen dificultad para mantener la boca cerrada.
- Acinesia: Consiste en una inmovilidad total que aparece de
improviso y puede durar desde algunos minutos a una hora.
Diagnóstico
El Parkinson es difícil de
diagnosticar en sus etapas iniciales, ya que se confunde con los síntomas
propios de otras patologías. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se
efectúa a partir de los síntomas del paciente, ya que no existe ningún marcador
químico. Para confirmar el diagnóstico se realiza una tomografía axial computerizada
(TAC), que detecta las lesiones cerebrales en el mesencéfalo. Asimismo, son
habituales los exámenes de los reflejos. Sin embargo, el mejor medio para
detectar esta patología es la observación, ejercida tanto por el médico como
por los familiares del enfermo, ya que el contacto permanente les permite
confirmar la continuidad o progresión de los síntomas y los posibles cambios
tanto físicos como emocionales. En la enfermedad de Parkinson es esencial el
diagnóstico precoz, ya que cada tipo de parkinsonismo tiene un tratamiento
diferente.
Tratamientos
Esta es una patología crónica
que, de momento, no tiene curación. El objetivo del tratamiento es reducir la
velocidad de progresión de la enfermedad, controlar los síntomas y los efectos
secundarios derivados de los fármacos que se usan para combatirla. La dopamina
no puede administrarse directamente ya que no puede pasar la barrera entre la
sangre y el cerebro. Por este motivo se ha desarrollado una serie de fármacos
que favorecen la producción de esta sustancia o retrasan su deterioro y que se
administran en función de la gravedad de los síntomas. Así, en las primeras
etapas, cuando los síntomas son leves, se utilizan los fármacos menos potentes,
como los anticolinérgicos; mientras que para los casos severos y avanzados se
utiliza la levodopa, el fármaco más potente hasta el momento para el
tratamiento de esta enfermedad.
Tratamiento farmacológico
Los fármacos más utilizados
son:
- Levodopa
- Bromocriptina y pergolida
- Selegilina
- Anticolinérgicos
- Amantadina
Tratamiento quirúrgico
La cirugía pretende actuar
sobre la parte dañada del cerebro. Sólo está indicada en un 5 por ciento de los
pacientes y es efectiva si están bien seleccionados. Los criterios de inclusión
para intervención quirúrgica contemplan incapacidad funcional muy grave,
ausencia de demencia, edad inferior a 70 años y diagnóstico confirmado. Entre
las técnicas quirúrgicas que se utilizan para aliviar los síntomas de Parkinson
se encuentra la palidotomía y la estimulación eléctrica.
Las dos técnicas son efectivas
y su elección se hace en función de la dependencia clínica del paciente. Los beneficiarios
son los pacientes con discinesias causadas por la medicación o con enfermedad
avanzada que no responden bien al tratamiento farmacológico.
Otra técnica consiste en
eliminar la zona del cerebro dañada mediante la implantación de un marcapasos
en el área afectada para generar un campo eléctrico. La subtalamotomía también
podría convertirse en una técnica alternativa a la estimulación cerebral
profunda en los casos que no responden a los fármacos y que no son buenos
candidatos para la implantación de los electrodos por rechazo psicológico u
otros motivos. Por otra parte, en la actualidad se trabaja en la aplicación de
una cirugía bastante controvertida que consiste en el implante de células
fetales en el cerebro, es decir, sustituir las células muertas por otras sanas.
Según los últimos estudios, esta técnica mejora la función cerebral y motora en
los parkinsonianos.
Rehabilitación física
Uno de los aspectos más
importantes del tratamiento de la enfermedad de Parkinson consiste en el
mantenimiento del tono muscular y de las funciones motoras, por lo que es
esencial la actividad física diaria. También hay ejercicios determinados que
pueden ayudar a mantener la movilidad de los miembros y fortalecer los músculos
que generalmente se ven más afectados.
- Para hombros y brazos: Encoger los hombros hacia arriba y
descansar. Mover los hombros dibujando un círculo hacia delante y hacia
atrás. Colocar las manos en la nuca y llevar el codo hacia atrás y hacia
delante. Intentar alcanzar la espalda con la mano. Elevar y bajar los
brazos lo máximo posible. Tumbado, y con una barra entre las manos, llevar
los brazos hacia atrás y hacia delante.
- Para las manos: Mover las muñecas describiendo un círculo hacia
un lado y hacia otro. Con los codos presionando el abdomen y las palmas de
la mano hacia arriba, cerrar y abrir la mano.
- Para el cuello: Sentado en una silla y con la espalda recta,
mover la cabeza hacia adelante hasta tocar el pecho y hacia atrás. Girar
la cabeza hacia la derecha y la izquierda.
- Para las piernas: Sentado, levantar una pierna y colocar el
tobillo sobre la rodilla de la pierna opuesta. En esta posición, empujar
la pierna flexionada hacia abajo. Sentado en una silla, elevar y bajar las
piernas imitando el movimiento que se realiza al caminar.
- Para los pies: Apoyar la planta de los pies en el suelo y
levantar y bajar las puntas con rapidez. Con las plantas de los pies
apoyadas en el suelo, elevar los talones y bajarlos golpeando el suelo con
fuerza.
- Levantar y estirar la pierna y mover los pies describiendo un
círculo hacia la derecha y hacia la izquierda. De pie, elevarse sobre la
punta de los pies, apoyar los talones en el suelo y levantar las puntas de
los pies. Para mejorar la calidad de vida de los enfermos de Parkinson es
necesario tener en cuenta algunas cuestiones básicas que pueden facilitar
prácticas cotidianas como vestirse, comer o ir al baño.
- Prevención de caídas: La falta de control muscular y la
osteoporosis que afecta a los enfermos más ancianos pueden favorecer las
caídas y la rotura de huesos. Para evitar accidentes es conviene eliminar
todos los objetos con los que pueda tropezar el enfermo, incluyendo
alfombras que forman arrugas o escalones que comunican habitaciones.
También es aconsejable instalar manillas en las paredes cercanas a los
pomos de las puertas. Esto ofrece seguridad al enfermo permitiéndole
agarrarse a la manilla de la pared mientras abre la puerta. - Durante las
comidas: Una acción tan cotidiana como la de comer puede convertirse en un
infierno para un enfermo de Parkinson, ya que llevarse la comida a la boca
y deglutirla puede suponer mucho más tiempo que el habitual. A esto se
suma el manejo de los cubiertos y las dificultades para masticar ciertos
alimentos como la carne o algunas verduras. Para facilitar la tarea se
puede cortar la comida del paciente, cocerla, hacer purés y facilitarle
cubiertos o instrumentos que, aunque poco convencionales, le permitan
manejar con más seguridad los alimentos.
- La ropa: Los botones son un gran obstáculo a la hora de vestirse
por lo que es recomendable cambiarlos por cremalleras. Para evitar los
problemas que presentan los cordones de los zapatos, se puede utilizar
calzado con gomas elásticas que se sujetan bien al pie y son fáciles de
sacar.
- En el baño: Se pueden instalar asientos elevados frente a la taza
del baño y el lavabo, así como manillas en las paredes. También es
recomendable elevar el mobiliario del baño de manera que el enfermo pueda
acceder a él y mantener el equilibrio sin tener que hacer grandes
esfuerzos musculares. • Parkinsonismo El parkinsonismo es una situación
clínica que se caracteriza por la rigidez, el temblor, la inestabilidad de
postura y bradicinesia. Las principales causas de parkinsonismo son la
enfermedad de Parkinson, la degeneración neurológica y síndromes
irreversibles provocados por drogas o toxinas.
Otros
datos
El Parkinson afecta por igual
a hombres y mujeres de todas las razas. Su desarrollo está relacionado con la
edad: aparece generalmente a partir de los 50 años y la media de inicio de los
síntomas se sitúa en los 60. Sin embargo, en los últimos años se ha registrado
un aumento considerable de los casos de Parkinson precoz y se estima que cerca
del 10 por ciento de los pacientes tienen menos de 40 años.
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