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Lenguaje Audiovisual
Cortometrajes
ALGO SOBRE EL LENGUAJE AUDIOVISUAL
La transmisión de
mensajes a través de imágenes y sonido constituyen realmente un lenguaje, una
forma de hablar, mucho más directa y subliminal aunque no lo creamos que el
lenguaje verbal, cuyas formas expresivas se basan efectivamente en la imagen y
el sonido. A este lenguaje lo llamamos lenguaje audiovisual y como todos los
lenguajes tiene sus propias reglas de tal manera que si no se cumplen, bien sea
por ignorancia o por falta de experiencia, los resultados pueden ser tan
desagradables como ver una palabra con una falta de ortografía de primera mano.
A veces, si el incumplimiento de la norma es muy grande, incluso se puede
impedir el entendimiento del mensaje que estemos intentando transmitir.
Como el lenguaje audiovisual y el literario no dejan de ser lenguajes, por eso
muchas novelas se han adaptado al cine con gran éxito, vamos a establecer, para
hacerlo más sencillo, un cierto paralelismo entre ambas formas de hablar o
escribir
Bien, todas las historias que leemos, si las analizamos, no cuentan las cosas
por azar, sino que todo su intento por narrar algo es fruto de la
aplicación de unos esquemas que nos van guiando para producir algún
efecto y, ante todo, comprender lo que estamos leyendo.
Los relatos están constituidos por unidades de contenido que a su vez poseen
otras menores dando lugar en su conjunto a la unidad global que encierra la
historia en general. La unidad más grande es el párrafo, al que le sigue
la frase y así hasta terminar en la palabra que es la unidad semántica
primaria.
Vamos ahora con el lenguaje audiovisual. Lo audiovisual tiene una clara
diferencia y es que las imágenes son iconos de tal modo que la relación
entre el signo y el referente es muy grande mientras que en las palabras las
letras son meros elementos simbólicos. No obstante, podemos hablar también de
unidades de contenido y podemos equiparar a los párrafos con las secuencias y
los planos con las palabras.
Definimos plano, diferente a lo que conocemos como primer plano, plano medio,
etc., como la unidad mínima desde el punto de vista técnico compuesta por
cualquier imagen en el que se encuentre implícito un contenido. Puede ser un
hombre sentado, un objeto que ocupe la totalidad de la pantalla, una panorámica
que nos describa el escenario de aquello que va a acontecer... Pero de por sí,
un plano de forma aislada nunca nos podrá transmitir un mensaje. Para ello son
necesarios otros planos concatenados a través de una serie reglas con el fin de
que esa unión implique un orden o el mensaje construido resultará ilógico e
incomprensible.
Cuando hayamos conseguido esto, estaremos ante la unidad de contenido
inmediatamente superior que es la secuencia. Una secuencia es, pues, un
conjunto de planos relacionados semánticamente, unidos coherentemente mediante
una serie de reglas propias de lo que denominamos el lenguaje audiovisual y que
nos representan la acción acontecida en cada momento de la historia. Todos
ellos, en conjunto, irán describiendo nuestro relato.
Como ya dijo Alfred Hitchcock siempre tenemos que ponernos en los ojos del
espectador como el escritor se pone en la mente del lector. Las tres preguntas
básicas que nos tenemos que hacer al realizar cualquier guión es ¿qué ha
ocurrido?, ¿qué ocurre?, y ¿qué puede esperar el espectador que ocurra después
de lo que acaba de ver?. Nadie puede entender nada si no le hemos informado
previamente, error muy común cuando se empiezan a hacer cortos al principio. La
comunicación es el buen equilibrio entre la redundancia y aquello nuevo, que se
transmite por primera vez. Así que, ya sabes, haz un buen planteamiento,
construye un buen edificio sabiendo que cada ladrillo que incorporas tiene que
guardar una cierta relación con el anterior o, lo que es lo mismo, todo lo que
no pueda entender el espectador habrá que dejárselo siempre claro con imágenes
de tal manera que nunca se pierda porque si lo hace a la pérdida sobrevendrá el
aburrimiento. Apuesta por algo sencillo, que al final hasta lo más sencillo se
complica.
Luego, por otro lado, haz de saber que, al igual que en las palabras hay otra
información que se transmite más subliminalmente en función de la forma en que
se ha escrito esa palabra, también en la imagen se transmiten muchas veces
mensajes por la forma en que se ha producido o creado esa imagen. Por ejemplo,
en una imagen de un hombre que entra en la oficina donde desempeña
habitualmente su trabajo el referente, o mejor dicho los referentes en este
caso, son el hombre y la oficina. Pero si presentamos al hombre pequeñito
entrando por una puerta situada en la parte más alejada de la habitación y
dejando entrever mediante un plano general en picado los cientos de filas que
se pierden en el infinito con miles de trabajadores todos iguales (como podemos
ver en la película "El Proceso"), entonces ya al contenido
literal expresado por los referentes se han unido el contenido generado
por la manera especial de presentarnos la imagen.
Esto tiene una gran importancia en
publicidad.
De esta forma podemos hablar de picados y contrapicados, uso del trípode o
cámara en mano, excesiva definición o efecto flou, colores naturales o
utilización de filtros, ruido en la imagen o una imagen perfecta, grande o
pequeña profundidad de campo, fuertes o bajos contrastes... Todos ellos
constituyen recursos en los que entran en juego angulaciones de cámara, la
utilización de la luz, efectos de foco..., que son capaces de connotar a los
referentes visuales una serie de mensajes como una letra, insistimos, redonda y
estilizada nos puede connotar cariño y alegría. De todas formas, si hemos de
centrarnos en una de las dos formas de comunicación, prestemos más atención a
la primeras que a la segundas puesto que las primeras afectan al sentido
directo de nuestras frases.
El
efecto comunicativo
Llamamos efecto
comunicativo o catarsis a la sensación emocional que experimenta el espectador
al final de la película y que casi siempre se produce cuando existe un fuerte
contraste entre lo que él esperaba o desea que ocurra y lo que en realidad se
produce en los últimos fotogramas. Esto significa que debemos dejarle muy
claras las cosas al espectador en cuanto a lo que pasa y ha pasado, pero nunca
darle demasiadas pistas en cuanto a lo que pasará. Es más, el buen guión es aquel
en el que conducimos al espectador de tal manera que, sin engañarle, le
llevemos a pensar algo erróneo que nunca pasará sino otra cosa de la que él ni
sospechaba. De esta forma provocaremos sorpresa, lo que le mantendrá en una
situación de atención e interés constante. ¿Cómo diferenciar la sorpresa del
engaño? El engaño se produce cuando la acción inesperada resulta ilógica, es
decir, rompe por completo el cuadro de alternativas verosímiles que podamos
esperar que sucedan según el argumento. Este caso es muy negativo pues nuestro
espectador se sentirá desconcertado. Sin embargo, la sorpresa siempre se deriva
de algo creíble, que es lógico que pueda pasar según el argumento que estamos
siguiendo, pero que no habíamos sido capaces de imaginárnoslo o reparar en
ello. Hay una fórmula muy conocida en todo esto, utilizado especialmente por
los productores para elegir guiones, que es: Emoción + Sorpresa = Atención
Constante.
Por otro lado podemos
distinguir dos tipos fundamentales de películas. Las primeras son aquellas en
las que dan primacía a la acción, a lo que pasa, a los efectos especiales como
explosiones, persecuciones y demás tipo "Rambo" y "Arma
Letal". Aquí el público disfruta mientras la ve pero que no le queda
nada después de haberla visto, sólo el recuerdo del placer que sentía mientras
la consumía. Las segundas son aquellas en la que aparentemente no ocurre nada,
no hay apenas acción, pero en cuyo trasfondo se guarda un claro mensaje que se
descifra completamente después de haberse producido ese efecto catártico del
que hablamos.
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