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Enfermedad
Osteosarcoma
¿Qué es?
El osteosarcoma es un tumor
maligno caracterizado por la formación de hueso o tejido osteoide por parte de
las células malignas. Es un tumor poco frecuente, que suele aparecer en
adolescentes. Es muy importante comenzar subrayando que, si al igual que en
otros tipos de cáncer el tratamiento temprano es vital, en el caso del
osteosarcoma lo es aún más: las dudas o los procedimientos inadecuados en las
fases iniciales del enfoque de estos casos pueden suponer la pérdida de las
opciones de cura o de realizar un tratamiento conservador de la extremidad.
Síntomas
Los enfermos suelen referir
dolor en la zona afecta, en relación con el esfuerzo pero rara vez por la
noche. Normalmente este dolor se refiere a algún traumatismo reciente. Se
observa una masa de partes blandas o un abultamiento de la zona (40 por
ciento), que suele estar más caliente que los tejidos próximos. El hecho de que
esta sintomatología ocurra en gente joven suele retrasar el diagnóstico, pues
se suele achacar a la práctica de deporte o otras causas.
Diagnóstico
La analítica puede mostrar una
elevación de la fosfatasa alcalina en el 50 por ciento de los casos. También se
puede utilizar la radiografía simple del hueso afectado, los
resultados son variados; en el 60 por ciento de los casos la radiografía
puede ser característica y definitiva: destrucción del hueso y formación de
hueso subperióstico, pero también puede no presentar unas características tan
definidas (30 por ciento de los casos) o incluso simular un tumor benigno. A
veces pueden presentarse como lesiones líticas (que destruyen el hueso)
exclusivamente (13 por ciento).
Las lesiones se localizan en
las epífisis de los huesos largos (80 por ciento-90 por ciento de los casos),
en la región de la rodilla (50 por ciento) o en el húmero proximal (25 por
ciento). Es rara su localización en el esqueleto axial (pelvis o columna
vertebral). En este punto, con una historia clínica adecuada y una radiología
simple informada por un buen radiólogo, el índice de sospecha de encontrarnos
ante un tumor óseo maligno será muy elevado.
Antes de proceder a la
biopsia, que puede alterar los estudios radiológicos, debe realizarse un
estudio local más completo mediante TAC y/o RMN así como el estudio de
extensión para descartar la presencia de lesiones a otros niveles,
fundamentalmente el pulmón (el 90% de los casos que desarrollan metástasis lo
hace a este nivel). Cualquier decisión terapéutica se basará, obviamente, en un
diagnóstico histológico y de extensión correctos.
Tratamientos
Quimioterapia: El
tratamiento con quimioterapia ha cambiado el pronóstico de estos pacientes,
permitiendo unas supervivencias medias a los 5 años del 55-65 por ciento. En
los años 80 se comparó la cirugía sola con la cirugía seguida de quimioterapia
en estudios que fueron muy criticados pero que confirmaron sin lugar a dudas el
valor de la quimioterapia para cambiar la historia natural de esta enfermedad.
La administración de quimioterapia neoadyuvante en el osteosarcoma se ha
generalizado basada en una serie de puntos:
- Tratamiento precoz de la
enfermedad micrometastásica, cuando teóricamente tiene un menor volumen y sería
más sensible a la quimioterapia. Reducción en el volumen del tumor primario,
facilitando un tratamiento conservador. Dar tiempo a la planificación de la
cirugía y a la obtención de la prótesis más conveniente.
- Permitir evaluar la
sensibilidad a la quimioterapia del tumor primario (grado de necrosis
alcanzado) para modificar el esquema de tratamiento en los casos desfavorables.
Tendría el inconveniente de retrasar la resección del tumor primario en 8-12
semanas, permitiendo el crecimiento o el desarrollo de metástasis en el caso de
tumores resistentes a la quimioterapia y la amplia disponibilidad actual de
prótesis ha dejado anticuado el punto c.
- El tratamiento con
quimioterapia rara vez es curativo en caso de enfermedad metastásica, por este
motivo la recaída a distancia en el osteosarcoma tiene un mal pronóstico. La
resección de las metástasis pulmonares, cuando es factible, sí ofrece opciones
de cura y sería el tratamiento de elección. Son factores pronósticos
desfavorables en esta situación un intervalo libre de enfermedad corto, la
afectación pulmonar bilateral, posiblemente el número de nódulos pulmonares, la
escasa respuesta a la quimioterapia del tumor primario y, obviamente, la
imposibilidad de resecar toda la enfermedad pulmonar. Hasta un 20% de los
enfermos resecados por completo son superviventes a largo plazo. La afectación
pleural metastásica no permite un tratamiento efectivo, como tampoco la
aparición de metástasis óseas o ganglionares.
- Hay pacientes que presentan
enfermedad metastásica en el momento del diagnóstico. El planteamiento
terapéutico es en principio el mismo, administración de quimioterapia
neoadyuvante seguida de cirugía del tumor primario y de las metástasis cuando
sea posible. Algunos centros indican que el pronóstico de estos enfermos cuando
responden a la quimioterapia es bueno, pero otros han encontrado resultados muy
pobres en esta situación, con una supervivencia esperable del 20% a los 5 años.
Quimioterapia preoperatoria: Aunque
la eficacia de la quimioterapia neoadyuvante se mide objetivamente por el grado
de necrosis observado en la pieza quirúrgica, hay signos orientativos durante
el curso de la quimioterapia. En los casos favorables el paciente refiere
disminución del dolor y una mejor movilidad, se aprecia una disminución en la
masa de partes blandas y hay una normalización en las cifras de la fosfatasa
alcalina y de la LDH. En la radiografía simple hay una reducción de la masa de
partes blandas y aparece recalcificación del hueso lítico y del límite de la
lesión, apareciendo un rodete óseo característico. Ninguna técnica, sin
embargo, es suficientemente fiable para evaluar el grado de necrosis alcanzado,
aunque sí pueden demostrar una evolución desfavorable.
Tratamiento conservador: No es
objeto de este resumen profundizar en este aspecto del tratamiento, que debe
quedar para los expertos en este campo, pero sí expondremos algunos conceptos
generales. La resección del tumor debe de ser completa, en bloque, sin
exponerlo durante la cirugía y deberá tener en cuenta la localización de
cicatrices o de trayectos de biopsia previos.
En el caso de los tumores
óseos la cirugía, en primer lugar, debe asegurar una correcta resección con
criterios oncológicos para evitar la recidiva local. En las extremidades irá
seguida de una reconstrucción del defecto óseo y de la estabilización de la
extremidad mediante transferencias musculares que también favorezcan la función
del miembro. Si no es posible una cirugía con márgenes adecuados,
microscópicamente negativos en lesiones localizadas en las extremidades, deberá
practicarse una amputación radical. En lesiones del esqueleto axial (pelvis o
vértebras) no debe descartarse la cirugía, y se han publicado series que
recogen la experiencia obtenida en estas localizaciones.
Hay una serie de
contraindicaciones para un tratamiento conservador en osteosarcomas de
extremidades, como son: la existencia de una infiltración del paquete
vasculonervioso por el tumor, una fractura patológica, la realización de una
biopsia mal planificada que ha contaminado las partes blandas, una infección
activa del lecho tumoral que no permita la colocación de una prótesis o de un
injerto óseo, una afectación extensa de la musculatura regional que impida la
reconstrucción muscular funcional o el insuficiente desarrollo óseo en niños
con tumores de la extremidad inferior, si bien se están desarrollando prótesis
metálicas extendibles.
La existencia de una fractura
patológica es una contraindicación relativa, pues si consolida durante la
quimioterapia neoadyuvante sería todavía posible un intento conservador. La
aparición de una recaída local se asocia a una mala calidad de los márgenes
quirúrgicos, a problemas con la biopsia (sitio donde se ha practicado, su
trayecto) y con la respuesta el primario a la quimioterapia pre-operatoria. Si
el informe anatomopatológico indica que los márgenes son inadecuados debe
practicarse una amputación en caso de osteosarcoma localizado en extremidades,
pues estos pacientes van a fallecer de su enfermedad si presentan una recaída
local.
Radioterapia: Antes
de la introducción de los modernos esquemas de quimioterapia se adquirió
experiencia con el uso de la radioterapia en enfermos con osteosarcomas de
extremidades. Dado el conocido mal pronóstico de la enfermedad, se trataba el
tumor primario con radioterapia a dosis de 70-80 Gy y se retrasaba la
amputación 6 meses, reservándola para aquellos casos que no desarrollaban
metástasis pulmonares en ese periodo. Muchos de estos pacientes tenían un tumor
que no era operable y se utilizaba la radioterapia para esterilizar el tumor,
si bien a costa de una importante necrosis de los tejidos sanos. Estudios
posteriores con radioterapia preoperatoria no han demostrado una ventaja.
Algunos autores mencionan
haber administrado radioterapia postoperatoria para asegurar el control local
cuando la cirugía conservadora no ha obtenido unos márgenes inadecuados, pero
no se han publicado datos que permitan evaluar su eficacia en esta indicación.
Se ha explorado el uso de radioterapia pulmonar total para prevenir la
aparición de metástasis en pacientes potencialmente curados.
Un estudio aleatorizado que
incluyó 86 pacientes demostró una supervivencia los 3 años del 48 por ciento
entre los tratados con una dosis de 20 Gy sobre ambos pulmones en relación con
un 28 por ciento en los sometidos solo a amputación. Aunque hay otros estudios
en curso, hasta la actualidad no se considera indicado en el manejo de estos
enfermos.
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