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Enfermedad
Melanoma
Cáncer de Piel
¿Qué es?
El melanoma es un tipo de
cáncer de piel que aparece cuando las células llamadas melanocitos se
convierten en malignas. Estas células elaboran un pigmento llamado melanina,
responsable del color de la piel, del pelo y del iris de los ojos. La melanina,
por su parte, funciona como un fotoprotector evitando que la radiación solar
dañe las estructuras o los tejidos del cuerpo. Cuando la piel se expone al sol,
los melanocitos producen más melanina como defensa contra la acción de los
rayos ultravioleta (UV). Los lunares o pecas aparecen cuando los melanocitos
crecen en grupo.
Una persona suele tener entre
10 y 40 y, científicamente, se llaman nevus. Estos se clasifican en dos grupos:
nevus congénitos, que pueden ser de nacimiento o aparecer con los años; y nevus
adquiridos, que se desarrollan a partir del año de nacimiento y pueden ser
típicos o atípicos. Los melanocitos se multiplican y en ocasiones se extienden
a otras partes del organismo.
Las metástasis se inician
cuando un grupo pequeño de células del tumor primitivo es transportado a otra
zona y se detiene en un órgano donde crece y produce un tumor semejante al
original. Para despejar las posibles dudas sobre la naturaleza maligna del
tumor se utiliza la biopsia, que consiste en la extracción de una muestra del
tejido tumoral para analizarlo. De esta manera se puede confirmar el
diagnóstico y establecer un tratamiento adecuado.
Causas
Aunque son diversos los
factores que lo provocan, parece ser determinante haber tomado en exceso el sol
durante la infancia, si bien puede aparecer en personas de todas las edades. Se
localiza en todo el cuerpo, y se manifiesta por nuevos lunares o pecas que
cambian de tamaño y aspecto. Hay una serie de factores que aumentan el riesgo
de padecer un melanoma, y éstos determinan que existan grupos de personas con
mayor probabilidad de desarrollarlo. Entre ellos cabe destacar:
- Tener la piel o el pelo claro
- Presencia de nevus atípicos.
- Presencia de nevus en una cantidad superior a 40.
- Presencia de nevus congénitos.
- Tener antecedentes familiares de nevus atípicos, de melanoma o de
ambas cosas.
- Haber sufrido una o más quemaduras severas por el sol,
especialmente si se han producido en la infancia, pues el efecto de la
irradiación solar es acumulativo.
- Haber estado expuesto muchas horas a rayos ultravioleta (sol,
UVB, UVA) aunque tenga la piel totalmente bronceada.
Síntomas
- Aunque el melanoma puede aparecer a cualquier edad y cada vez se
diagnostica más en jóvenes, la mayor frecuencia se da entre los 40 y 50
años, lo cual es común a los distintos cáncer de piel.
- En cuanto al sexo, el melanoma se da con más frecuencia en
mujeres que en hombres.
- Las profesiones realizadas a la intemperie y los deportes al aire
libre también son un factor de riesgo.
- Las personas con una piel muy sensible que siempre se queman y
nunca se broncean en su primera exposición constituyen un grupo de riesgo.
- Las personas que en algún momento de su vida se han visto
afectadas por un melanoma corren el riesgo de recaer o de desarrollar
nuevos melanomas. Por este motivo es muy importante el seguimiento médico
y el mantenimiento de medidas de prevención.
Prevención
El sol constituye el principal
factor de riesgo para desarrollar un melanoma, por lo que es recomendable tomar
una serie de medidas básicas a la hora de exponerse a los rayos solares. Las
personas con melanoma deben seguir con especial atención las normas generales
para protegerse de la radiación, ya que corren un mayor riesgo de desarrollar
nuevos tumores. Para proteger la piel conviene tener en cuenta los siguientes
consejos:
- Evitar el efecto acumulativo del sol en la piel y las quemaduras,
especialmente durante la niñez y la adolescencia, ya que la piel es mucho
más sensible.
- Durante los baños de sol hay que utilizar cremas, lociones o
geles protectores que sean eficaces tanto para los rayos UVA como para los
UVB y que tengan, como mínimo, un factor 15 de protección.
- Los bronceadores de los salones de belleza deben aplicarse bajo
control, ya que contienen rayos UVA perjudiciales para la piel.
- Se debe restringir el contacto con productos potencialmente
fotosensibles, como los jabones, los desodorantes y los perfumes, que
pueden crear una especial sensibilidad a la luz del sol. También existen
fármacos fotosensibilizadores, por lo que conviene consultar al médico si
se encuentra bajo medicación.
- Los rayos solares son más dañinos entre las 10 de la mañana y las
2 de la tarde. Durante este tiempo se deben evitar las exposiciones
solares sin protección. Además, el reflejo de la luz solar aumenta en la
playa, el agua o la nieve. Como consecuencia, sus efectos se multiplican.
Hay que buscar la sombra natural que proporcionan la vegetación o los
edificios como una protección contra el sol.
- Las gafas de sol y los sombreros son unos accesorios muy útiles
ya que, además de la cara, protegen el cuello y las orejas. Las ropas de
color oscuro ofrecen mayor protección que los vestidos de color pastes o
suave.
Tipos
El melanoma, que presenta
formas, volúmenes y colores variables, puede desarrollarse en cualquier
superficie de la piel. En los hombres aparece generalmente en el tronco, desde
la espalda hasta la cadera, en la cabeza o en el cuello. En cambio, en las
mujeres se desarrolla principalmente en las piernas o en el tronco. No se deben
excluir otras partes del cuerpo, ya que también puede desarrollarse debajo de
las uñas, en las palmas de las manos o en las plantas de los pies. Es
importante recordar que ésta no es una enfermedad contagiosa, por lo que no
existe ningún riesgo derivado del contacto con personas que la sufren. Existen
varios tipos de melanoma:
- Lentigo maligno: Afecta a las áreas de la piel que se han visto
expuestas durante largo tiempo al sol. Se localiza en la cara, la cabeza y
el cuello, y en algunos casos en el dorso de la mano y las piernas y se
presenta entre los 60 y 70 años. Al inicio se percibe una mancha de bordes
mal delimitados. Con el tiempo la mancha se extiende y modifica hasta
formar un nódulo. Si desaparece, vuelve a presentarse en otras áreas. El
color puede ser variable, con áreas de distintas tonalidades de marrón,
pero también pueden ser rojas o negras.
- De extensión superficial: Aparece en cualquier zona de la piel,
aunque en los hombres se localiza más en el tronco, y en las mujeres, más
en las piernas. Es el más frecuente entre la población blanca: constituye
cerca del 50 por ciento de todos los melanomas y aparece entre los 40 y 50
años. Es una mancha superficial de bordes bien delimitados. Su crecimiento
es lento. Aparecen uno o varios. Su color es intenso pero muy variable:
marrón, gris, negro o rosa. La forma del borde es irregular.
- Acral: Afecta a las plantas de los pies y, en menor grado, a las
palmas de las manos, los dedos, los genitales y la boca. Constituye el 10
por ciento de los melanomas entre la población blanca y el 50 por ciento
entre la negra u oriental y puede aparecer a cualquier edad. Sobre la mancha
inicial aparece un tumor a los pocos meses y las lesiones son muy
variables. Tiene los bordes más dispersos, pero los colores son parecidos
a los del melanoma de extensión superficial.
- Nodular: Se localiza en cualquier zona de la piel, aunque por lo
general se sitúa en la cabeza y el tronco. Es más frecuente en los hombres
que en las mujeres y se desarrolla entre los 50 y 60 años. El tumor crece
rápidamente sin apreciarse una mancha. Su aspecto es el de una lesión en
forma de nódulo tumoral. El color es variable: negro, azulado, marrón,
rojizo. Sangra a menudo y está elevado sobre la piel.
Diagnóstico
El sistema ABCD es una guía
útil para identificar manchas en la piel que deberían ser consultadas por el
médico: A. Asimetría: Las lesiones de melanoma suelen ser de forma irregular
(asimétrica); los lunares benignos -no cancerosos- suelen ser redondeados (simétricos).
B. Borde: Estas afecciones tienen a menudo bordes desiguales o irregulares
(mellados o con muescas); los lunares benignos tienen bordes lisos. C. Color:
Las lesiones presentan muchas sombras de marrón o negro; en los lunares
benignos se aprecia una única mancha marrón. D. Diámetro: Normalmente tienen
más de 6 milímetros de diámetro. Los lunares que no son peligrosos suelen medir
menos.
Tratamientos
El tratamiento del melanoma
depende del tipo y del estadio del tumor, así como de otros factores como el
estado de salud y la edad del paciente. Existen cuatro tipos de tratamiento que
pueden utilizarse de forma combinada: * Cirugía: Es el tratamiento más común y
consiste en la total extirpación del tumor junto a una parte del tejido sano
que hay a su alrededor. De esta manera se evita que el cáncer se reproduzca en
el caso de que haya invadido otras zonas cercanas. La cantidad de tejido
extirpado depende de la profundidad y el grosor del melanoma.
- Quimioterapia.
Consiste en la administración de fármacos anticancerígenos. Pueden
combinarse varios fármacos para incrementar su eficacia, e incluso
aplicarse localmente. Este tratamiento es de gran utilidad cuando el
melanoma se ha extendido desde el lugar de origen a otras partes del
cuerpo.
- Inmunoterapia.
También llamada bioterapia o terapia biológica, consiste en aumentar las
defensas naturales del cuerpo ante la enfermedad. De esta manera el
sistema inmunitario de las personas afectadas se fortalece. Las sustancias
más utilizadas son los interferones, sustancias naturales derivadas de los
leucocitos que el propio cuerpo produce en pequeñas cantidades como
reacción a ciertos estímulos (virus, toxinas, etc.). La más empleada es el
interferón-alfa, que ha demostrado ser muy eficaz en los melanomas con
alto riesgo de recaída.
- Radioterapia. Se
trata del uso de radiación de alta intensidad para destruir las células
cancerígenas y detener su crecimiento. El tratamiento es local, lo cual
significa que sólo afecta a las células de una zona determinada. En el
caso del melanoma, únicamente se utiliza para tratar metástasis en los
huesos o en el cerebro.
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