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Evangelio Dominical
1 Junio 2008
9 Tiempo Ordinario A
Mateo 7,21-27
¿Cómo Estamos Construyendo?
Los seguidores de Jesús daban a sus «palabras» una
importancia trascendental. El cielo y la tierra podrán pasar; las palabras de
Jesús, nunca. En Galilea habían conocido la fuerza de esa palabra que liberaba
de la enfermedad, el sufrimiento, el pecado y los miedos. Ahora, en las
comunidades cristianas, experimentaban que introducía verdad en sus vidas, los
«resucitaba» por dentro, los llenaba de vida y paz.
Por eso Mateo recoge una parábola en la que subraya algo
que los cristianos hemos de recordar hoy continuamente de manera clara y
concreta: ser cristiano es «practicar» las palabras de Jesús, «hacer
realidad» su evangelio. Si no se da esto, nuestro cristianismo es «insensato».
No tiene sentido.
La parábola es breve, simétrica y rítmica. Probablemente
está redactada así para facilitar su enseñanza en la catequesis. Es importante
que todos sepan que esto es lo primero que hay que cuidar en la comunidad
cristiana: «escuchar» y «poner en práctica» las palabras que
vienen de Jesús. No hay otra manera de construir una Iglesia de seguidores ni
un mundo mejor.
El hombre sensato no construye su casa de cualquier manera.
Se preocupa de lo esencial: edificar sobre «roca» firme. El insensato,
por el contrario, no piensa lo que está haciendo: construye sobre «arena»,
en el fondo del valle. Al llegar las lluvias del invierno, las riadas y el
vendaval, la casa construida sobre roca se mantiene firme, la edificada sobre
arena «se hunde totalmente».
La parábola es una grave advertencia y nos obliga a los
cristianos a preguntarnos si estamos construyendo la Iglesia de Jesús sobre
roca, escuchando y poniendo en práctica sus palabras, o si estamos edificando
sobre arenas inseguras que no poseen la solidez ni la garantía del evangelio.
La crisis actual está poniendo al descubierto la verdad o
la mentira de nuestra vida cristiana. No basta hacer análisis sociológicos ni
adoptar reacciones instintivas. ¿No ha llegado el momento de hacer un examen de
conciencia en nuestras comunidades y en la Iglesia, a todos los niveles, para
cuestionar falsas seguridades y poner nombre concreto a la falta práctica de
Evangelio? No basta confesar a Jesús «Señor», «Señor» si no hacemos la voluntad
del Padre.
José Antonio Pagola
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