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Enfermedad
Cáncer
TUMORES
CEREBRALES
¿Qué tipo
de tumores cerebrales existen?
Los
tumores cerebrales pueden ser tumores primarios o tumores metastásicos. Los
tumores primarios se originan de las propias células que componen las distintas
estructuras cerebrales y los tumores metastásicos son tumores que han
diseminado al cerebro procedentes de otra localización extracerebral. Estos
últimos son 10 veces más frecuentes que los tumores cerebrales primarios
estimándose que alrededor de un 20-40% de pacientes con cáncer desarrollarán
metástasis cerebrales.
Los tumores cerebrales
primarios son un grupo muy variable de tumores con muy distinto origen,
pronóstico y tratamiento. Pueden variar desde tumores muy infrecuentes como el
astrocitoma pilocítico curable con cirugía exclusiva hasta el glioblastoma
multiforme virtualmente incurable a pesar de tratarse con cirugía, radioterapia
y quimioterapia.
¿Qué
tumores cerebrales primarios son más frecuentes?
El tumor
primario benigno más frecuente es el meningioma (tumor originado en las
cubiertas del cerebro denominadas meninges). En el adulto, los tumores
primarios malignos más frecuentes son gliomas o astrocitomas. Los gliomas se
originan de los astrocitos o células gliales del cerebro que forman, junto con
la red vascular, el soporte de las neuronas. A su vez, los astrocitomas según
sean menos o más agresivos se clasifican como grado I, II, III (astrocitoma
anaplásico) y IV (glioblastoma multiforme).
¿Existe
alguna causa conocida que produzca los tumores cerebrales?
No existe
una causa conocida responsable de esta enfermedad. Menos del 5% de gliomas
tienen una historia familiar conocida y existen diversas enfermedades
degenerativas cerebrales que predisponen a padecer gliomas. Tampoco se ha demostrado
que los teléfonos móviles sean causantes de una mayor incidencia de estos
tumores cerebrales, ni tampoco la ingesta de alcohol ni el hábito tabáquico.
¿Qué
síntomas pueden hacer sospechar la presencia de un tumor cerebral?
La
cefalea es el síntoma inespecífico más frecuente y en muchas ocasiones es
difícil que su presencia nos haga sospechar en un tumor cerebral. Las nauseas,
vómitos y síntomas derivados del incremento de la presión intracraneal como la
somnolencia pueden ser más indicativos de la presencia de un tumor cerebral.
Existen otros signos y
síntomas más específicos que aparecen dependiendo de la localización de la
enfermedad como son los signos focales (pérdida de fuerza, dificultad para
hablar o déficit del campo visual), convulsiones y hemorragia.
¿Cómo se
diagnostican los tumores cerebrales?
Ante la
sospecha de un tumor cerebral, el método de imagen que se debe recomendar es la
resonancia magnética porque tiene mejor definición anatómica que la TAC
y delimita con mayor precisión los tumores cerebrales.
El diagnóstico
definitivo se realiza anatomopatológicamente después de la resección o biopsia
del tumor. Ésta última se debe realizar siempre aunque el tumor sea irresecable
o inoperable. Es cierto que en algunas localizaciones tumorales como es el
tronco cerebral es recomendable no realizar biopsia por las graves
secuelas que puedan derivar de ella. En los casos de cáncer de pulmón,
especialmente de célula pequeña, melanoma y tumores renales se realiza RM para
descartar la presencia de metástasis cerebrales antes de iniciar el tratamiento
del tumor primario por la alta probabilidad de diseminar al cerebro.
Existe una exploración
metabólica denominada PET (tomografía de emisión de positrones) que es
capaz de medir el comportamiento del tumor (más o menos agresivo) según la
incorporación de glucosa u otras moléculas marcadas. En esta fase diagnóstica
puede ser útil para dirigir la biopsia hacia un área de características
más de alto grado, o en los casos que se contraindique la biopsia como
complemento a la información aportada por la resonancia magnética cerebral.
¿Qué
factores pronóstico se conocen en los tumores cerebrales?
El
pronóstico de los pacientes con tumores cerebrales están inversamente
relacionado con la edad y grado histológico y directamente relacionado con la
situación clínica del paciente. Algunos marcadores moleculares se han
identificado como factores pronóstico (por ejemplo la deleción 1p19q en
oligodendrogliomas)
En los gliomas de bajo grado I
y II los factores de buen pronóstico que se han reconocido son la edad menor de
40 años, diámetro tumoral menor de 6 centímetros, que el tumor no sobrepase la
línea media, el tipo histológico oligoastrocitoma y la ausencia de déficits
neurológicos. Dependiendo del número mayor o menor de estos factores se predice
una mejor o peor supervivencia, de 9 a 2 años respectivamente.
Los factores de buen
pronóstico para los gliomas III y IV son la edad (menor de 40 años), tener buen
estado general con autonomía, estado mental normal y conseguir una resección
quirúrgica completa. La supervivencia en estos pacientes con tumores de alto
grado es menor, oscilando entre 2 años y 6 meses según el grupo pronóstico.
La edad menor de 60 años, la
presencia de metástasis cerebral única y la ausencia de otra localización de
enfermedad metastásica son factores asociados a mejor pronóstico en pacientes
con metástasis cerebrales.
¿Cuál es
el tratamiento de los tumores cerebrales?
Se
utilizan los anticonvulsionantes y corticoides como tratamiento de soporte en
algunos pacientes.
El tratamiento definitivo
incluye cirugía, radioterapia y quimioterapia.
En los gliomas de bajo
grado el tratamiento recomendado es cirugía y radioterapia. Se recomienda dosis
intermedias de radioterapia (50 Gy) y se ha demostrado que la administración de
la radioterapia en el periodo postoperatorio no incrementa la supervivencia de
estos pacientes respecto a administrarla cuando progrese la enfermedad pero
aumenta el tiempo en el que el tumor está controlado.
En los gliomas de alto grado
el tratamiento que ha demostrado mayor supervivencia es la combinación de
cirugía (siempre que sea factible), radioterapia a una dosis mayor que en los
gliomas de bajo grado y quimioterapia. El componente del tratamiento
postoperatorio que ha demostrado mayor beneficio es la radioterapia y por esta
razón se recomienda administrar una dosis adecuada (60 Gy) en un volumen
confinado con técnicas sofisticadas que permitan excluir fuera del campo de
irradiación la mayor proporción de tejido cerebral sano para evitar toxicidad.
Para ello se utilizan distintas técnicas novedosas como la radioterapia
tridimensional conformada, radioterapia con modulación de la intensidad del haz
y técnicas estereotáxicas. Se han incorporado nuevos fármacos quimioterápicos
que han demostrado actividad (15-30% de respuestas) en los tumores de alto
grado como son la temozolamida, taxanos, irinotecan. Además recientemente se ha
aprobado en España el uso de polímeros de BCNU (camurstine) que se depositan en
la cavidad quirúrgica durante la cirugía y van liberando lentamente el fármaco
para tratar la enfermedad residual alrededor del lecho quirúrgico. La
combinación simultánea de temozolamida y radioterapia ha demostrado un
beneficio en supervivencia frente a radioterapia exclusiva en los gliomas
malignos. También, la combinación de quimioterapia con fármacos moleculares
(anti receptores de crecimiento) están demostrando altas tasas de respuesta.
El tratamiento de las metástasis
cerebrales puede ser quirúrgico (metástasis única o sintomática) o con
radiocirugía (metástasis menor de 3 cm). A este tratamiento suele asociarse
radioterapia de todo el contenido craneal (radioterapia holocraneal).
¿Y después
del tratamiento?
Después
de finalizar el tratamiento se debe realizar un seguimiento del paciente con
resonancia cerebral. Cada 6 meses en los gliomas de bajo grado y cada 3 meses
en los gliomas de alto grado. Existen dos situaciones en las que la resonancia
a veces no identifica con seguridad las imágenes observadas. Una relativamente
frecuente es la aparición en el periodo de seguimiento de un glioma de alto
grado sobre un glioma de bajo grado conocido y la otra es la observación
después de tratamiento con radioterapia de una lesión residual denominada necrosis
que es indistinguible de un tumor de alto grado. En estas circunstancias se
puede utilizar la PET que puede resolver estas dudas diagnósticas.
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