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Enfermedad
Aparato
digestivo
CÁNCER DE
PÁNCREAS
¿Qué es?
El cáncer
de páncreas es uno de los tumores más agresivos del tracto digestivo. La
mayoría de los pacientes con cáncer de páncreas fallecen por esta enfermedad
debido a que los tumores se diagnostican tarde, cuando ya no son curables. La
posición del páncreas en el organismo, por detrás de estómago y colon y en
íntimo contacto con importantes estructuras abdominales como el duodeno,
la vía biliar, las arterias y venas intestinales, la aorta, etc., hace
que el tumor invada otros órganos y se extienda con rapidez.
¿Cuáles
son sus causas?
De los
factores conocidos como favorecedores de la aparición de un cáncer de páncreas,
el tabaco es el que parece que ha demostrado su asociación en más estudios.
Otros factores como el alcohol, el café o el consumo de grasas no está claro
que favorezcan su aparición. La dieta rica en vegetales y frutas ha demostrado
su efecto beneficioso en la prevención de este cáncer como de otros.
¿Cuáles
son sus síntomas?
Los
síntomas más frecuentes son la pérdida de peso y la ictericia. El tumor
se localiza con frecuencia en la cabeza pancreática. A este nivel, invade muy
pronto la vía biliar, lo que provoca la interrupción del flujo de bilis desde
el hígado al intestino, con lo cual el paciente se pone "amarillo" y
con frecuencia tiene picores generalizados, debidos a la ausencia de
eliminación de las sales biliares. El dolor de espalda, a la altura teórica del
estómago, es otro síntoma frecuente, especialmente en tumores que afectan al
cuerpo del páncreas, y es un signo de infiltración de plexos nerviosos y, por
lo tanto, de mal pronóstico.
¿Cómo se
diagnostica?
El
diagnóstico en fases precoces de la enfermedad es a veces difícil. Cuando
aparece ictericia, además de los análisis de sangre, la exploración
inicial más adecuada para el diagnóstico es la ecografía. En la mayoría de los
casos será necesaria la realización de una TAC abdominal (scanner), que
permite, además de un correcto diagnóstico, valorar el grado de extensión de la
enfermedad. Será además necesario, especialmente si no se puede operar, la toma
de una muestra para confirmar al microscopio el diagnóstico. Esta biopsia se
puede realizar a través de una endoscopia digestiva o en su caso ecoendoscopia.
También se puede obtener material para estudio microscópico mediante una
punción-aspiración con aguja fina (PAAF), que se dirige a la zona que se desea
con control radiológico, ya sea con ultrasonidos (ecografía) o con TAC.
¿Cúal es
el tratamiento?
El único tratamiento
curativo del cáncer de páncreas es la cirugía, que consiste en la extirpación
de la cabeza pancreática junto con la vía biliar, el duodeno y en
ocasiones, parte del estómago. Esta intervención necesita a continuación unir
el resto de la glándula al intestino, así como la vía biliar y el estómago, por
lo que son necesarios varios empalmes (anastomosis). Es una cirugía
relativamente larga y con un postoperatorio a veces complicado. Hoy en día, la
mortalidad de la intervención es prácticamente nula y los pacientes
intervenidos llevan una vida normal a los pocos meses de operarse en cuanto a
alimentación y sin necesidad de medicación. Los tumores que asientan en el
cuerpo o la cola del páncreas tienen todavía peor pronóstico porque cuando se
diagnostican están habitualmente más avanzados y no pueden ser extirpados
quirúrgicamente. De todos los pacientes con cáncer de páncreas, tan sólo un
pequeño porcentaje puede ser intervenido con intención curativa; no más del 10%
de todos los diagnosticados. En el resto de casos, el diagnóstico llega tarde y
lo único que se puede hacer es disminuir los síntomas para mejorar la calidad
de vida. Esta paliación estará enfocada fundamentalmente a aliviar el dolor y
solucionar la obstrucción biliar y en su caso digestiva.
El dolor se controla
habitualmente en las Unidades de Dolor y en ocasiones, puede ser necesario
recurrir a procedimientos de "destrucción" de los nervios afectados,
que se pueden hacer por punción con control ecográfico o incluso, mediante cirugía.
La paliación de la ictericia se puede realizar mediante colocación de
prótesis en la vía biliar obstruida, que facilitan el paso de la bilis al
intestino. Estas prótesis, que pueden ser de plástico o metálicas, se colocan
habitualmente mediante una endoscopia digestiva (colangiopancreatografía
retrógrada endoscópica o CPRE).En ocasiones, la paliación se realiza mediante
cirugía, solucionando la obstrucción biliar a través de una unión entre la vía
biliar y el intestino. La cirugía permite además, solventar la posible
obstrucción duodenal y confirmar el diagnóstico mediante biopsia. Los
resultados de la paliación quirúrgica son mejores a largo plazo y por ello,
estarían indicados en pacientes con una expectativa de vida superior a seis
meses. Son los pacientes que tienen un tumor no extirpable con cirugía, pero no
tienen afectación del hígado, del peritoneo o de otros órganos.
¿Cuál es
el pronóstico?
La
supervivencia de los pacientes intervenidos con intención curativa no supera el
20-25 por ciento a los cinco años de la intervención. Por esta razón, es
necesario algo más que la cirugía para mejorar este pronóstico. En los últimos
años se han desarrollado tratamientos de quimioterapia y radioterapia como
complementarios de la cirugía, tanto antes como después de la intervención. Con
estos tratamientos se ha conseguido mejorar algo los resultados de la cirugía,
pero de una forma muy discreta. En el momento actual se siguen realizando
estudios clínicos con diversas pautas de quimioterápicos y distintas dosis de
radioterapia. Estos mismos tratamientos estarán en su caso indicados, como
paliación, en tumores no extirpables quirúrgicamente por invasión local de
vasos, pero no extendidos a otros órganos.
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