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Consultoría del Trabajador
Retribuciones
Existen dos Variedades Dentro de las Denominadas Flexibles
Una hace referencia a
las “estrategias” que permiten al trabajador obtener beneficios atendiendo a la “productividad”, la segunda
posibilita “optimizar” lo generado.
Pregunta: Soy responsable de recursos humanos de una empresa y
recientemente he oído hablar de métodos de retribución flexible. ¿Me podrían
explicar en qué consisten?
Cuando hablamos de
retribución flexible nos podemos referir básicamente a dos sistemas: Uno de
ellos hace referencia a todas aquellas estrategias que permiten que los
trabajadores de una empresa perciban una retribución que variará de acuerdo con
su nivel de productividad. Es decir, que a más produce, más cobra. El ejemplo
típico de este sistema es el que se aplica a los equipos de ventas, para los
que una parte importante de su retribución se concreta de acuerdo con el logro
de sus objetivos de ventas.
También, con mucha
frecuencia, cuando hablamos de retribución flexible podemos referirnos a otro
tipo de sistemas que permiten optimizar lo que percibimos los trabajadores como
retribución. Es decir, estaríamos hablando de un sistema mediante el que, a través
de una especie de menú a la carta, lograríamos cambiar dinero por productos o
servicios que nos ofrece la empresa para nuestro uso particular. Ejemplos de
este otro sistema serían la adquisición de productos de la propia empresa a un
precio más reducido, la compra de un bien, la contratación de seguros médicos,
de planes de pensiones, de cursos, etcétera.
El interés principal de
este tipo de sistemas se concreta en que al tratarse de productos que, bien
porque los produce la propia empresa o bien porque los adquiere, podemos
conseguir una serie de ventajas que consisten, por ejemplo, en aplicar una
fiscalidad más beneficiosa para el trabajador o una capacidad de negociación
más eficiente para la empresa. Es decir, no es lo mismo que un trabajador que
quiera comprar un coche lo adquiera a título personal o sea la propia empresa la que lo haga, ya
que lo segundo normalmente conlleva que se logren mejores condiciones tanto
para la empresa, como para el propio trabajador. Para el trabajador, porque el
producto o servicio es algo más barato, ya que se beneficia de los descuentos
que la empresa obtiene al negociar un cierto número de unidades, a lo que
habría que añadir el posible ahorro fiscal y el efecto sobre su poder
adquisitivo y, para la empresa, porque obtiene las ventajas derivadas de la
menor fiscalidad de ciertas retribuciones en especie que son deducibles sobre
algunos impuestos.
Los Límites de esta
práctica los marca el sueldo bruto y el porcentaje que se pueda canjear por
productos en especie.
En este sentido, la
retribución flexible funciona de acuerdo con dos criterios: el criterio de a
quién va dirigida; por ejemplo, a directivos, mandos intermedios o personal de
base; o de acuerdo con los diferentes productos a los que se puede optar; esto
es, vacaciones, seguros, cursos y un largo etcétera. El objetivo es poder
contar con unos módulos de retribución para los que cada trabajador, partiendo
de su sueldo bruto, pueda hacer simulaciones y elegir entre las diferentes opciones
que se le presentan. Aquellos que accedan a variar su retribución podrán jugar
con diferentes alternativas y observar cómo se modifican sus beneficios, sus
cargas fiscales y, en definitiva, su sueldo neto.
Las ventajas indiscutibles
de estos sistemas se concretan en que son los propios trabajadores los que
gestionan la composición de su retribución; lo que, adicionalmente, permite que
las empresas obtengan una mayor fidelización, mayor nivel de motivación y un
mayor compromiso; todo ello sin
incrementar sus costes salariales.
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