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Artículos Médico –
Sociales
El Peligro de Comerse las
Uñas
Una Costumbre Nada
Saludable y Antiestética
Ver a alguien comiéndose las uñas de forma compulsiva
es una escena que se produce cada día, en todo momento y en cualquier lugar.
Niños y adolescentes suelen ser los protagonistas de esta nada saludable
costumbre denominada “Onicofagia”, pero cualquier persona nerviosa está más
predispuesta que otra tranquila a caer en esa tentación.
La actitud reiterativa de la persona que se come las
uñas acaba provocando lesiones varias en la zona afectada, como la inflamación
y elevación de los bordes laterales o incluso formaciones verrugosas secundarias.
Personas que se comen las uñas han existido desde que el mundo es mundo por el
mismo motivo que unos humanos son más nerviosos que otros. Y el único remedio
eficaz contra el problema es la fuerza de voluntad de la persona afectada, pues
no existe un tratamiento específico contra ello.
Las consecuencias del hábito de comerse las uñas a
veces pueden resultar peligrosas para la salud y, desde luego, bastante
antiestéticas. Con esta tendencia que en ocasiones resulta difícil de reprimir,
el borde libre de la uña desaparece y éste se sumerge en el denominado lecho
ungueal.
Los hábitos onicofágicos más agresivos pueden
provocar finalmente peligrosas hemorragias e incluso la pérdida de toda la uña.
Por otro lado, el afán del afectado por esta costumbre de atacar con sus
mordiscos los pliegues de las uñas, como las cutículas y padrastros, degenera
en lo que los dermatólogos llaman “paroniquia crónica”, que consiste en la
inflamación aguda y permanente del tejido celular de los dedos, lo que se
traduce en infecciones de difícil tratamiento. Así que si ve que sus hijos se
comen las uñas, procure atajarlo de raíz antes de que sea demasiado tarde y
doloroso.
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