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Evangelio Dominical
10 Febrero 2008
1 Cuaresma (A)
Mateo 4,1-11
Vete Satanás
La primera tentación
acontece en el «desierto». Después de un largo ayuno dedicado al
encuentro con Dios, Jesús siente hambre. Es entonces cuando el tentador le
sugiere actuar pensando en sí mismo olvidando el proyecto de Dios: «Si eres
Hijo de Dios di que estas piedras se conviertan en pan». Jesús,
desfallecido pero lleno del Espíritu de Dios, reacciona: «No sólo de pan
vive el hombre sino de toda palabra que sale de Dios». No vivirá buscando
su propio interés. No será un Mesías egoísta. Multiplicará panes cuando vea
pasar hambre a los pobres. Él se alimentará de la Palabra viva de Dios.
Siempre que la Iglesia
busca su propio interés olvidando el proyecto del reino de Dios, se desvía de
Jesús. Siempre que los cristianos anteponemos nuestro bienestar a las
necesidades de los últimos, nos alejamos de Jesús.
La segunda tentación se
produce en el «templo». El tentador propone a Jesús hacer su entrada
triunfal en la ciudad santa, descendiendo de lo alto como Mesías glorioso. La
protección de Dios está asegurada. Sus ángeles «cuidarán» de él. Jesús
reacciona rápido: «No tentarás al Señor tu Dios». No será un Mesías
triunfador. No pondrá a Dios al servicio de su gloria. No hará «señales del
cielo». Sólo signos para curar enfermos.
Siempre que la Iglesia
pone a Dios al servicio de su propia gloria y «desciende de lo alto» para
mostrar su propia dignidad, se desvía de Jesús. Cuando los seguidores de Jesús
buscamos «quedar bien» más que «hacer el bien» nos alejamos de él.
La tercera tentación
sucede en una «montaña altísima». Desde ella se divisan todos los reinos
del mundo. Todos están controlados por Satanás, que hace a Jesús una oferta
asombrosa: le dará todo el poder del mundo. Sólo una condición: «si te
postras y me adoras». Jesús reacciona violentamente: «Vete, Satanás».
«Sólo al Señor tu Dios adorarás». Dios no lo llama a dominar el mundo
como el emperador de Roma, sino a servir a quienes viven oprimidos. No será un
Mesías dominador sino servidor. El reino de Dios no se impone con poder, se
ofrece con amor.
La Iglesia tiene que
ahuyentar hoy todas las tentaciones de poder, gloria o dominación, gritando con
Jesús «Vete, Satanás». El poder mundano es una oferta diabólica. Cuando
los cristianos lo buscamos nos alejamos de Jesús.
José Antonio Pagola
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