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Evangelio Dominical
3 Febrero 2008
4 Tiempo Ordinario
(A)
Mateo 5,1-12a
ESCUCHAR DE CERCA
Cuando Jesús sube a la
montaña y se sienta para anunciar las bienaventuranzas, hay un gentío en aquel
entorno, pero sólo «los discípulos se acercan» a él para escuchar mejor
su mensaje. ¿Qué escuchamos hoy los discípulos de Jesús si nos acercamos a
Jesús?
Dichosos «los pobres
de espíritu», los que saben vivir con poco, confiando siempre en Dios.
Dichosa una Iglesia con alma de pobre porque tendrá menos problemas, estará más
atenta a los necesitados y vivirá el evangelio con más libertad. De ella es el
reino de los cielos.
Dichosos «los
sufridos» que vacían su corazón de resentimiento y agresividad. Dichosa una
Iglesia llena de mansedumbre. Será un regalo para este mundo lleno de
violencia. Ella heredará la tierra prometida.
Dichosos «los que
lloran» por sus pecados y sufrimientos. Con ellos se puede crear un mundo
mejor y más digno. Dichosa una Iglesia que llora sus errores porque caminará
hacia su conversión. Un día será consolada por Dios.
Dichosos «los que
tienen hambre y sed de justicia», los que no han perdido el deseo de ser
más justos ni el afán de hacer un mundo más digno. Dichosa la Iglesia que busca
con pasión el reino de Dios y su justicia. En ella alentará lo mejor del
espíritu humano. Un día su anhelo será saciado.
Dichosos «los
misericordiosos» que actúan, trabajan y viven movidos por la compasión. Son los que, en la tierra,
más se parecen al Padre del cielo. Dichosa la Iglesia a la que Dios le arranca
el corazón de piedra y le da un corazón de carne. Ella alcanzará misericordia.
Dichosos «los que
trabajan por la paz» con paciencia y fe, buscando el bien para todos.
Dichosa la Iglesia que introduce en el mundo paz y no discordia, reconciliación
y no enfrentamiento. Ella será «Hija de Dios».
Dichosos los que, «perseguidos
a causa de la justicia,», responden con mansedumbre a las injusticias y
ofensas. Ellos nos ayudan a vencer el mal con el bien. Dichosa la Iglesia
perseguida por seguir a Jesús. De ella es el Reino de los cielos.
José Antonio Pagola
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