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Artículos Médico –
Sociales
Causas del Herpes Zóster
Este problema
dermatológico provoca dolores intensos
Enfermedad dermatológica que causa intenso dolor
antes, durante y frecuentemente después de padecerla, de alta incidencia y
prevalencia en las personas mayores. Conocido popularmente desde tiempos
remotos como culebrilla, debe su nombre a que la
palabra herpes deriva del griego herpein, que significa arrastrarse o
deslizarse, y zóster, que procede de un vocablo griego que significa cinturón,
en resumen es una entidad que se manifiesta << arrastrándose como un
cinturón>> en el dermatoma que corresponda.
Es una enfermedad viral, muy frecuente en las
personas mayores de 60 años que aumenta proporcionalmente con la edad y en
personas con deficiencia en el sistema inmunológico. Es producida por el virus “Varicela Zóster” que se reactiva desde un estado de latencia en un
ganglio radicular. El herpes zóster provoca inflamación de los ganglios
radiculares sensitivos y de la piel del dermatoma correspondiente.
Puede ser desencadenado
por: Estrés, tumores, déficit inmunitario, cirugía de columna o enfermedades
crónicas debilitantes.
Se calcula que aproximadamente el 20% de las personas
que han tenido varicela desarrollarán herpes zóster en alguna etapa de la vida.
El virus cuando se reactiva camina por los nervios sensitivos alcanzando la
piel a través de terminaciones nerviosas donde produce las manifestaciones
típicas de la enfermedad, enrojecimiento, ardor, picor y aparición de vesículas
múltiples.
Ocasionalmente la respuesta inmunológica puede
abortar la aparición de lesiones en la piel pero no de la inflamación
ganglionar y la necrosis lo que origina dolor sin lesiones en la piel, lo que
se denomina “Zóster sin herpes”.
Las manifestaciones más relevantes suelen ser dolor, aumento
de la sensibilidad, picor y malestar general que preceden en varios días a la
aparición de lesiones en la piel, que se caracterizan por ser localizadas en un
mismo lado afectando un área inervada por un ganglio sensitivo con una
distribución dermatómica y caracterizada
por el enrojecimiento de la piel y posteriormente la aparición de vesículas,
que se agrupan en racimos y que pueden formar en algunos casos ampollas. En el periodo preeruptivo (antes de aparecer
lesiones en la piel) y cuando el dolor es muy intenso puede confundirse con los
siguientes cuadros clínicos: Cólico renal, cólico
hepático, apendicitis, infarto de miocardio o neuritis intercostal. La
frecuencia de afectación de las distintas zonas en el herpes zóster son:
Toráxicos aproximadamente un 60%, craneales un 15%, lumbar un 12%, cervicales
un 11% y sacros un 2%.
El nervio trigémino es el más comúnmente afectado,
específicamente su rama oftálmica en un 15% de los casos, siendo el zóster
oftálmico de mayor gravedad. Los síntomas generales pueden ser febrícula,
malestar general, cefalea y la presencia de adenopatías regionales (ganglios).
Señales de alarma: Dolor.
Dolor quemante acompañado de picor e incremento de la sensibilidad de la piel.
Zona enrojecida.
Aparición de una zona enrojecida que precede la aparición de vesículas arracimadas.
Frecuencia. La áreas más
frecuentemente afectadas son el tórax,
región lumbar y la cara.
Cefalea.
Ganglios. Aparición de adenopatías o ganglios.
Malestar General.
Vesículas. Aparición de
vesículas en la punta de la nariz.
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