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Evangelio Dominical
27 Enero 2008-01-24
3 Tiempo Ordinario
(A)
Mateo 4,12-23
La Primera Palabra de Jesús
El evangelista Mateo
cuida mucho el escenario en el que va a hacer Jesús su aparición pública. Se
apaga la voz del Bautista y se empieza a escuchar la voz nueva de Jesús.
Desaparece el paisaje seco y sombrío del desierto y ocupa el centro el verdor y
la belleza de Galilea. Jesús abandona Nazaret y se desplaza a Cafarnaún a la
ribera del lago. Todo sugiere la aparición de una vida nueva.
Mateo recuerda que
estamos en la «Galilea de los gentiles». Ya sabe que Jesús ha predicado
en las sinagogas judías de aquellas aldeas y no se ha movido entre paganos.
Pero Galilea es cruce de caminos, Cafarnaún una ciudad abierta al mar. Desde
aquí llegará la salvación a todos los pueblos.
De momento, la situación
es trágica. Inspirándose en un texto del profeta Isaías, Mateo ve que «el
pueblo habita en tinieblas». Sobre la tierra «hay sombras de muerte».
Reina el caos, la injusticia y el mal. La vida no puede crecer. Las cosas no
son como las quiere Dios. Aquí no reina el Padre.
Sin embargo, en medio de
las tinieblas, el pueblo va a empezar a ver «una luz grande». Entre las
sombras de muerte, «empieza a brillar una luz». Eso es siempre Jesús:
una luz grande que brilla en el mundo.
Según Mateo, Jesús
comenzó su predicación con esta palabra: «Convertíos». Esta es su
primera palabra. Es la hora de la conversión. Hay que abrirse al reino de Dios.
No quedarse «sentados en las tinieblas», sino «caminar en la luz».
Dentro de la Iglesia hay
una «gran luz». Es Jesús. En él se nos revela Dios. No lo hemos de
ocultar con nuestro protagonismo. No lo hemos de suplantar con nada. No lo
hemos de convertir en doctrina teórica, en teología fría o en palabra aburrida.
Si la luz de Jesús se apaga, los cristianos nos convertiremos en lo que tanto
temía Jesús: «unos ciegos tratando de guiar a otros ciegos».
Por eso, también hoy ésa
es la primera palabra que tenemos que escuchar de Jesús en la Iglesia: «Convertíos».
Recuperad vuestra identidad cristiana. Volved a vuestras raíces. Ayudad a la
Iglesia a pasar a una nueva etapa de cristianismo más fiel a Jesús. Vivid con
nueva conciencia de seguidores. Poneos al servicio del reino de Dios. Pedid
para la Iglesia un «corazón nuevo».
José Antonio Pagola
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