Evangelio Dominical
25 Noviembre 2007
Solemnidad de
Cristo Rey – C
Lucas 23,35-43
¿Burlarse o Invocar?
Lucas describe con
acentos trágicos la agonía de Jesús en medio de las burlas y bromas de quienes
lo rodean. Nadie parece valorar su gesto. Nadie ha captado su amor a los
últimos. Nadie ha visto en su rostro la mirada compasiva de Dios al ser humano.
Desde una cierta
distancia, las «autoridades» religiosas y el «pueblo» se burlan
de Jesús haciendo «muecas»: «A otros ha salvado; que se salve a sí
mismo si es el Mesías». Los soldados de Pilato, al verlo sediento, le
ofrecen un vino avinagrado muy popular entre ellos, mientras se ríen de él: «Si
tú eres rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Lo mismo le dice uno de los
delincuentes, crucificado junto a él: «¿No eres el Mesías? Pues sálvate a ti
mismo».
Hasta tres veces repite
Lucas la burla: «Sálvate a ti mismo». ¿Qué «Mesías» puede ser
éste si no tiene poder para salvarse a sí mismo? ¿Qué clase de «Rey» puede ser?
¿Cómo va a salvar a su pueblo de la opresión de Roma si no puede escapar de los
cuatro soldados que vigilan su agonía? ¿Cómo va a estar Dios de su parte si no
interviene para liberarlo?
De pronto, en medio de
tanta burla, una invocación: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu
reino». Es el otro delincuente que reconoce la inocencia de Jesús, confiesa
su culpa y lleno de confianza en el perdón de Dios, sólo pide a Jesús que se
acuerde él. Jesús le responde de inmediato: «Hoy estarás conmigo en el paraíso».
Ahora están los dos agonizando, unidos en el desamparo y la impotencia. Pero
hoy mismo estarán los dos juntos disfrutando de la vida del Padre.
¿Qué sería de nosotros
si el Enviado de Dios buscara su propia salvación escapando de esa cruz que lo
une para siempre a todos los crucificados de la historia? ¿Cómo podríamos creer
en un Dios que nos dejara hundidos en nuestro pecado y nuestra impotencia ante
la muerte?
Hay quienes también hoy
se burlan del Crucificado. No saben lo que hacen. No lo harían con Che Guevara
ni con Martin Luther King. Se están burlando del hombre más humano que ha dado
la historia. ¿Cuál es la postura más digna ante ese Crucificado, revelación
suprema de la cercanía de Dios al sufrimiento del mundo, burlarse de él o
invocarlo?
José Antonio Pagola