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La Biblia
Segunda Carta a Timoteo
(Pablo)
No te Metas en Discusiones
de Palabras
Recuérdales estas cosas y diles insistentemente en
nombre de Dios que dejen las discusiones de palabras, que no son de ningún
provecho, sino que perjudican a quienes las escuchan. Trata de estar siempre a
disposición de Dios como servidor irreprensible, como un obrero que no tiene de
qué avergonzarse, buen distribuidor de la palabra de verdad. No participes de
sus conversaciones inútiles y extrañas a la fe, que solamente los hace
progresar en la ignorancia de Dios. Son doctrinas que se propagan como la gangrena:
Pienso en Himeneo y Fileto. Ellos se apartaron de la verdad, afirmando que la
resurrección ya tuvo lugar, con lo que arruinan la fe de algunos.
A pesar de todo, no se hunden los sólidos cimientos
puestos por Dios, en los cuales está inscrito: El Señor conoce a los suyos, y aléjese de la maldad quien invoca el
nombre del Señor.
Además, en una casa rica no hay sólo vasos de oro y
plata, los hay también de madera y de barro. Unos se destinan a usos
especiales, otros para usos corrientes. Si alguien, pues, trata de no cometer
las faltas de que hablo, será un vaso noble, santo, útil al Señor, apropiado
para toda obra buena.
Evita, pues, los deseos desordenados, propios de la
juventud. Busca la justicia y la fe, y procura vivir en amor y paz con los que confían
sinceramente en el Señor.
En cuanto a las cuestiones tontas e inútiles,
evítalas. Bien sabes que originan peleas, y un servidor del Señor no debe ser
peleador; al contrario, debe ser comprensivo para con todos, dispuesto a
enseñar y paciente frente a las incomprensiones. Con dulzura tiene que
reprender a los rebeldes: quizá Dios les conceda que se conviertan y descubran
la verdad, liberándose de los lazos del diablo, que los tiene sometidos a su
voluntad.
Has de saber que en los últimos días habrá momentos
difíciles. En efecto, los hombres serán egoístas, amantes del dinero,
farsantes, orgullosos, chismosos, rebeldes con sus padres, ingratos, sin
respeto a la religión. No tendrán cariño ni sabrán perdonar; serán calumniadores,
desenfrenados, crueles, enemigos del bien, traidores, sinvergüenzas, llenos de
orgullo, más amigos de los placeres que de Dios. Ostentarán apariencias de
piedad, pero rechazarán sus exigencias. Evita a esa gente.
De la misma clase son también los que se meten por
las casas, engañando a mujeres infelices, llenas de pecados, movidas por toda
clase de pasiones, que siempre están aprendiendo y nunca llegan al conocimiento
de la verdad. Estos hombres siguen el ejemplo de Janés y de Jambrés, que se
opusieron a Moisés; ellos también están descalificados en cuanto a la fe y con
su mente pervertida se oponen a la verdad. Pero no irán muy lejos, porque su
locura será desenmascarada a la vista de todos, como les pasó a esos dos.
Tú por el contrario, has seguido de cerca mi
enseñanza, mi modo de vida, mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi caridad.
Sabes lo que me pasó en Antioquía, Icono y Listra. ¡Cuántas persecuciones tuve
que sufrir¡ Y de todas me libró el Señor. Pues todos los que quieren servir a
Dios en Cristo Jesús serán perseguidos, mientras que los pecadores y los
embusteros avanzarán más y más en el mal, juntos los engañadores y los
engañados.
Tú quédate con
lo que has aprendido y que te ha sido confiado, sabiendo de quiénes lo
recibiste. Además, desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras. Ellas te
darán la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
Todos los textos de la Escritura son inspirados por
Dios y son útiles para enseñar, para rebatir, para corregir, para guiar en el
bien. La Escritura hace perfecto al hombre de Dios y lo deja preparado para
cualquier buen trabajo.
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