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Descubierto el umbral de la
conciencia visual
La percepción consciente ocurre
270 milisegundos después de un estímulo
Un
equipo de científicos franceses ha podido observar, a través de imágenes
cerebrales, cómo se activa la conciencia a partir de un estímulo provocado. Ha
descubierto que la percepción consciente ocurre 270 milisegundos después de la
aparición de un estímulo visual. También ha comprobado que hay percepciones
registradas por el cerebro que no llegan a la conciencia, al quedar por debajo
de este umbral. Esta investigación ayudará a comprender mejor algunas
enfermedades mentales y contribuye a sentar las bases del pretendido modelo
científico de la conciencia. Por Eduardo Martínez.
La percepción consciente, que conduce a la conciencia visual, ocurre alrededor
de 270 milisegundos después de la presentación de un estímulo y es precedida de
una serie de etapas neuronales no conscientes que han podido ser caracterizadas
con precisión, según una investigación cuyos resultados han sido publicados
esta semana en la revista Plos Biology.
La proeza la ha conseguido un equipo francés formado por investigadores del
CEA, del Inserm de NeuroSpin y del CNRS, que han difundido un comunicado
conjunto.
El equipo ha pretendido averiguar el papel del cerebro en la percepción
consciente y cómo reacciona cuando se alcanza el umbral de la conciencia. Según
el Diccionario Larousse, la conciencia es la percepción más o menos clara de
los fenómenos que nos informan de nuestra propia existencia y lo que este
equipo ha conseguido es identificar algunos de los procesos cerebrales que
sustentan la percepción consciente.
Para la investigación, los investigadores propusieron a voluntarios sanos dos
tipos de estímulos experimentales. El primer estímulo era una cifra que
constituía el objetivo de la percepción consciente. El segundo estímulo
consistía en muchas letras que desempeñan la función de encubrir el primer
estímulo (la cifra).
Es decir, los voluntarios veían simultáneamente una cifra y muchas letras y
tenían que estar atentos para descubrir la cifra en medio de tantas letras. Lo
que variaba era el intervalo entre la aparición de las cifras y las letras,
provocando este lapsus de tiempo diferentes reacciones cerebrales y diferentes
niveles de percepción consciente.
Imágenes
cerebrales
La actividad cerebral de los voluntarios era seguida a través de la
electro-encefalografía de alta densidad, que permite medir a nivel de la
superficie craneal la actividad eléctrica cerebral. A través del análisis de
las imágenes cerebrales obtenidas durante el experimento de percepción
alfanumérico, fue posible observar dos fases distintas en el transcurso de la
actividad de la corteza cebrebral.
En la primera fase de la actividad del córtex, que ocurre antes de 270
milisegundos (un milisegundo es el período de tiempo que corresponde a la
milésima fracción de un segundo) se activaban las regiones cerebrales
posteriores asociadas al reconocimiento de los estímulos visuales.
Lo sorprendente es que esta activación puede ocurrir incluso en ausencia de
cualquier percepción consciente, manifestando así el cerebro una especie de
percepción no consciente. Es decir, aunque el sujeto no registre la percepción,
el cerebro sí lo hace, evocando así la percepción subliminal.
En la segunda fase de la actividad observada en el córtex, después de 270
milisegundos, las regiones más profundas del lóbulo frontal y parietal se
movilizaron para la propagación y amplificación de la actividad cerebral
desencadenada con el experimento, originando así la percepción consciente.
Lapsus
de tiempo
De esta forma, pudo comprobarse que la percepción del primer estímulo
(numérico) depende del período de tiempo de presentación transcurrido entre los
dos estímulos. Es decir, cuanto más tarden las letras en aparecer, más fácil
resulta percibir conscientemente la cifra.
Cuando la presentación de los estímulos es casi simultánea, el primer estímulo
ni siquiera es percibido por la conciencia, a pesar de que el cerebro registra
actividad, permaneciendo misteriosamente “invisible” a la conciencia. Por el
contrario, cuando el tiempo transcurrido entre la presentación de los dos tipos
de estímulos es mayor, el sujeto percibe conscientemente el primer estímulo.
De esta forma, ha podido evaluarse el umbral de acceso a la percepción de los
estímulos (la así llamada conciencia visual) y estudiar los cambios de
actividad cerebral cuando se franquea este umbral consciente.
Este trabajo, según sus autores, podría ayudar a comprender mejor los
mecanismos neuronales que constituyen el origen de algunas enfermedades
asociadas a un déficit de los procesos conscientes, como ya había demostrado
este equipo al abordar la esquizofrenia.
30
años de investigaciones
El estudio científico de las bases cerebrales de conciencia ha alcanzado
significativos progresos en los últimos treinta años, particularmente a través
de la comparación entre cerebros sanos y cerebros enfermos.
Muchas enfermedades neuropsicológicas se originan por disociaciones a veces
importantes que han permitido identificar los principios generales de una
neurofisiología de la conciencia, particularmente la asociada con la percepción
visual.
Al tema de la conciencia nos hemos referido ya en diversas ocasiones. Ya
sabemos, por ejemplo, que la conciencia se genera en la parte posterior del
córtex cerebral, según explicamos en otro artículo, y que incluso la
conciencia puede asociarse con los procesos cuánticos (ver nuestro artículo
sobre el Quantum Mind).
Respecto a la comprobación de una percepción cerebral ajena a la conciencia,
también sabemos ya que el cerebro utiliza de manera consciente la información
subliminal para el desarrollo correcto de tareas completamente conscientes,
según explicamos en otro artículo.
De estas y otras aproximaciones se ha intentado sentar las bases de un modelo
científico de la conciencia, que todavía está lejos de haberse conseguido, si
bien trabajos como el de estos científicos franceses constituyen un progreso
considerable.
La posibilidad de estudiar las bases neurológicas de la conciencia es sin
embargo objeto de polémica debido a las dificultades del método científico
clásico para integrar la experiencia de un sujeto a sus marcos de referencia.
Sin embargo, algunos avances significativos se han producido debido por un lado
a las nuevas tecnologías, que permiten observar en directo las reacciones
cerebrales, y por otro al mejor conocimiento de las enfermedades asociadas a
mecanismos cerebrales. Pero todavía queda un largo camino para sentar las bases
neurológicas de una realidad tan sutil como es la conciencia.
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