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Noticias Científicas
Nuevas Formas de Vida Descubiertas en
Fumarolas Oceánicas
Una nueva "fumarola
negra" (una chimenea submarina mineral que emite corrientes calientes de
agua oscurecida por su contenido en hierro) ha sido descubierta a casi 2.600
metros de profundidad por una expedición que exploraba el fondo del Océano
Pacífico frente a Costa Rica.
Los científicos, de las
universidades de New Hampshire, Duke, y Carolina del Sur, y del Instituto
Oceanográfico Woods Hole en Massachusetts, le han dado al lugar que han
descubierto el nombre de Campo de Fumarolas de Medusa.
Los investigadores
escogieron este nombre para destacar la presencia en ese sitio de una forma
rosada única de las medusas Stauromedusae. La medusa se asemeja a "la
cabeza coronada de serpientes de la Medusa de los mitos griegos", según
palabras de la jefa de la expedición, Emily Klein, una geóloga de la
Universidad Duke.
La medusa con forma de
campana vista en las cercanías de las fumarolas puede pertenecer a una nueva
especie, porque nadie nunca antes las había visto de ese color.
Por regla general, las
Stauromedusae se encuentran bastante lejos de las fumarolas hidrotermales de
altas temperaturas, donde las corrientes resultan un poco más frescas.
A bordo del buque
científico Atlantis, los investigadores están estudiando la geología del fondo
oceánico de la Dorsal del Pacífico Oriental, uno de los sistemas orográficos en
mitad del océano donde se forma nueva corteza a medida que las placas
tectónicas se separan liberando lava fundida.
Cada nueva ubicación de
fumarolas tiene el potencial de brindar nuevos descubrimientos en las
interacciones entre las rocas calientes bajo la superficie del fondo marino,
así como los fluidos que interactúan con esas rocas y el agua, además de poder
revelar también ricos ecosistemas que dependen de los procesos que se
desencadenan en las fumarolas. Este descubrimiento es relevante para el avance
del conocimiento sobre el origen de la corteza de nuestro planeta, su evolución
en el tiempo, y cómo los organismos vivos son capaces de adaptarse a
condiciones ambientales extremas.
Jason II, un vehículo
robótico guiado por control remoto y equipado con cámara, que los científicos
están empleando para sondear el campo de fumarolas, registró temperaturas del
agua de 330 grados centígrados en la boca de una de las fumarolas. Jason II
posteriormente encontró una segunda fumarola a unos 90 metros de allí.
Las mercierellas,
tolerantes al calor, encontradas viviendo en las chimeneas de Medusa, y que
pertenecen al tipo conocido como alvinélidos, suelen estar presentes en el
Pacífico ecuatorial, y dependen de los fluidos ricos en hierro. Jason II
también ha obtenido muestras de otro par de tipos de mercierellas, tevnia y
riftia, en este campo de fumarolas.
El robot, capaz de
recolectar especímenes biológicos con la ayuda de los brazos mecánicos que
emplea para recoger muestras de rocas, ha aportado muestras de mejillones del área
de las fumarolas.
Casi cada nueva fumarola
geotérmica es diferente. Cada una tiene una química distinta y ecosistemas con
diferencias, y eso ayuda a los científicos a comprender los procesos que están
desarrollándose en la corteza oceánica. Cada fumarola aporta una pieza nueva
del rompecabezas. Se han encontrado más de 500 nuevas especies en las fumarolas
oceánicas, desde que éstas fueron descubiertas por primera vez en 1977.
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