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La Verdad de los Siete Sellos del Apocalipsis
Visión
Preliminar
El
Trono
Después
tuve una visión, he aquí que una puerta estaba abierta en el cielo, y aquella
voz que había oído antes, como voz de trompeta que hablara conmigo, me decía: “Sube
acá, que te voy a enseñar lo que ha de suceder después”. Al instante caí en
éxtasis. Vi que un Trono estaba erigido en el cielo, y Uno sentado en el Trono (Ap.4,1-2).
El Trono es
símbolo de la majestad, del poder, y de todo lo que Es Uno, el que
reina, y simbólicamente se sienta,es decir,está situado en el lugar de
gobierno por encima de cuanto existe. Y expresa que todo está bajo el control
de su divina providencia.
El que estaba sentado era de aspecto
semejante al jaspe y a la cornalina; y un arco iris alrededor del Trono de aspecto
semejante a la esmeralda (Ap.4,3).
El colorido simboliza la belleza
de cuanto es en Dios, la Luz que irradia de cuanto Dios Es.
Vi veinticuatro tronos alrededor del Trono,
y sentados en los tronos, a veinticuatro ancianos con vestiduras blancas y
coronas de oro sobre sus cabezas (Ap.4,4).
Los
ancianos sentados alrededor del Trono
son símbolo de los que reinan, porque desecharon la
sabiduría del mundo que los llevaba a la autosatisfacción y eligieron la
sabiduría de Dios. Son los que reinan con Cristo. Se nombran en el capítulo XX:
“Luego vi unos tronos, y se sentaron
en ellos, y se les dio el poder de juzgar”. (Ap.20,4). La ancianidad es
símbolo de la sabiduría en Dios, de la sabiduría de los que están más cerca de
Dios, y nos hace ver hoy cómo la sabiduría nos acerca más a Dios. Son
veinticuatro, simbolizando las doce tribus de Judá del Antiguo Testamento y los
doce apóstoles del Nuevo Testamento. Lo más “selecto” en los dos momentos significativos
para esta humanidad, instrumento por los que se ha propagado la antigua y la
nueva alianzas de Dios con su pueblo.
Del Trono salen
relámpagos y fragor y truenos; delante
del Trono arden siete antorchas de fuego, que son los Siete Espíritus de
Dios (Ap.4,5).
Los relámpagos
indican la Luz
que nos llega desde Dios.
Los
truenos el estremecimiento, el ruido interior, por la Luz que desde Él nos llega.
Las antorchas, el fuego
encendido del Amor de Dios, que nos llega a través de su Espíritu Santo. Se
nombran Siete Espíritus porque el siete simboliza lo perfecto. Perfecto
como sólo Dios es.
De todo lo que Dios Es nos da, y se
manifiesta en nosotros a través de su gracia y los dones; la Luz que irradia nos llega para
que seamos llenos de Él y lleguemos limpios a su Presencia, delante de del Trono.
Delante del Trono, como un mar transparente
semejante al cristal (Ap. 4,6).
En la Presencia de Dios, nada
hay oculto, todo es transparente. (Es lo que se nombra en el segundo día de la
creación como “las aguas que están por encima del firmamento”) (Gen.1,7).
“Como” un
mar de cristal, pues como en el
cielo no hay materialmente ni mar ni cristal, esto nos quiere mostrar de
alguna forma inteligible para nosotros lo que desde aquí por nosotros mismos no
podemos comprender. Como dice San Pablo, “ni ojo vio ni oído oyó lo que Dios preparó
para nosotros” (1Cor.2,9). Todo en la Presencia de Dios es
limpio como el agua, transparente
semejante al cristal. En esa gloria, en esa pureza, están los vivientes.
Ahora
se nos da el simbolismo de cada uno de estos cuatro vivientes, que como
veremos más adelante están estrechamente relacionados con los cuatro jinetes
que se muestran al abrir los cuatro primeros sellos.
Aquí
estos cuatro vivientes están representando a los que se salvaron,
a pesar de estar en el mismo mundo en el que otros se condenaron. Pero éstos
lucharon por entrar en el Reino de Dios, y los otros se conformaron con el
reino del mundo. Se dice en “Los Cuatro Jinetes” (Ap.6,3-8).
Puedes Consultar el Texto Bíblico Sobre el Tema que Acabas de Leer, en Este Enlace
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