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La
Verdad de los Siete Sellos del Apocalipsis
El Sexto Sello
La Gran Siega
Después de
esto, vi a cuatro ángeles de pie en los cuatro extremos de la tierra, que sujetaban los cuatro vientos de la
tierra, para que no soplara el viento ni sobre la tierra ni sobre el mar ni
sobre ningún árbol (Ap.7-1).
Simboliza la protección de Dios sobre sus hijos para
que nadie nos pueda engañar. Se para el tiempo, nada ya puede
"moverse", ni el viento ya
soplará (el viento del Espíritu). Silencio absoluto. En aquel momento todo
quedará como está, ya no habrá tiempo para más. Es el final.
Todo es quietud para el mar, la tierra, los
árboles... En estas tres palabras está simbolizado el estado en que viven
los seres humanos, como anunciaban las primeras trompetas, porque:
La tierra simboliza el estado en que se sostiene
nuestra vida aquí, que nos es dado para alcanzar y trabajar en el Reino de Dios,
pero los que se encuentren en el día final en ese estado de sequía (espiritual)
ya no podrán salvarse.
El mar, el estado en que se encuentran aquéllos que se mueven en el medio
propicio para la Vida en Dios.
Los árboles el estado en que se encuentran aquéllos en los que ha germinado la
semilla de la Palabra y que están dando frutos, o quizás, no dan fruto. Habrá
una separación. Es la siega.
Los ángeles que han de realizar la siega, lo hacen
tan perfectamente, que ningún hijo de Dios, los que viven en Dios, los
marcados con el sello, sufrirá daño alguno. Sólo reciben el daño
los condenados. Esto simboliza la separación entre los que se salvan y los que
se condenan. Por eso se dice:
Luego vi a
otro ángel que subía del Oriente y tenía el sello de los vivos; y gritó con
fuerte voz a los cuatro ángeles a quienes se había encomendado causar daño a la
tierra y al mar: "No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los
árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro
Dios" (Ap. 7-2,3).
Estos cuatro ángeles que protegen los cuatro
extremos de la tierra, se les ha ordenado eliminar a los que no se han arrepentido. (Es el
juicio final para ellos). Pero ya están preservados, marcados con el sello, los
hijos de Dios. El ángel que grita es la Palabra de Dios. Miremos
estos números como algo simbólico, porque se refiere a todos los que han vivido
según la Palabra
de Dios, por la revelación dada al pueblo judío, que recibió la promesa y el
conocimiento de la Verdad,
que se ha transmitido a todos. Por esto se nombra aquí a las doce tribus de
Israel, porque ese doce seguido de ceros, indica una multiplicación: a todos los
que siguieron la Verdad
transmitida desde la revelación confiada a ellos y transmitida a sus
descendientes, en los mil años aquí de la humanidad, tiempo también simbólico
como se nombrará en el capítulo XX:
Y oí el número de los marcados con el
sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos
de Israel. De la tribu de Judá doce mil sellados; de la tribu de Rubén doce
mil; de la tribu de Gad doce mil; de la tribu de Aser doce mil; de la tribu de
Neftalí doce mil; de la tribu de Manasés doce mil; de la tribu de Simeón doce
mil; de la tribu de Leví doce mil; de la tribu de Isacad doce mil; de la tribu
de Zabulón doce mil; de la tribu de José doce mil; de la tribu de Benjamín doce
mil sellados (Ap. 7-4,8).
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