Foros

Usuarios En Línea

Hay 6 invitados y 2 usuarios en línea
  • eduardo370
  • taniaevelyn

El Séptimo Sello - La Escucha y la Oración PDF Imprimir E-Mail

 

 

 Image

 

La Verdad de los Siete Sellos del Apocalipsis

 

El Séptimo Sello 

 

 

El Séptimo Sello La Escucha y la Oración

 

Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo, como una media hora... (Ap.8,1).

 

El silencio es un tiempo de espera. Después de los seis sellos anteriores que dejan claro para todos, el camino que hemos de seguir, Éste séptimo sello expresa la escucha. La escucha que se hace en el cielo, esperando que la Luz que se nos ha dado encuentre acogida en nosotros. El pueblo de Dios escucha y es escuchado por  Dios desde el silencio.

 Pero para que todo pueblo de Dios haya llegado a esta escucha, habrá sido antes proclamada toda la Verdad. Por esto se dice aquí:

 

Vi entonces a los siete Ángeles que están en  pie delante de Dios; les fueron entregadas siete trompetas (Ap.8,2).

 

Dios no sólo nos hace ver su Luz con estos sellos, sino que además nos va avisando. Y eso es lo que hacen estos siete ángeles con sus trompetas. Pero aunque en el “Apocalipsis” aparezcan estas trompetas con sus avisos después de este séptimo sello, no quiere decir que sean las trompetas una continuidad de los siete sellos, sino que todo se nos da de forma simultánea para ayudarnos a ver la Luz. Es lo que hace este otro ángel:

 

Otro ángel vino y se puso junto al altar con un badil de oro. Se le dieron muchos perfumes para que, con las oraciones de todos los santos los ofreciera sobre el altar de oro colocado delante del Trono (Ap.8,3).

 

El badil es el instrumento por el que nos es dado el Amor de Dios, simbolizado éste en las brasas que coge el ángel del altar y las esparce por toda la tierra, es decir, que recibimos una gracia prodigiosa:  el fuego del Amor de Dios, que quema todo en nosotros, para cambiarnos totalmente. Y este ángel preparado, comienza a actuar y surge el encuentro en el silencio que se hace oración:

 

Y por mano del ángel subió delante de Dios el aroma de los perfumes con las oraciones de los santos (Ap.8,4)

 

 Y las oraciones llegan al trono de Dios, como perfumes mezclados con los perfumes del cielo, que se le dan al ángel que se puso junto al altar. Ascienden las oraciones por la mano de los ángeles que nos rodean.

 

Y el ángel tomó el badil y lo llenó con brasas del altar y las arrojó sobre la tierra. Entonces hubo truenos, fragor, relámpagos y temblor de tierra (Ap.8, 5).

 

Y ese Amor derramado en nosotros, nos produce:

 Truenos - ruidos - en nuestro interior, por lo que se mueve, se cambia dentro de nosotros. Es la transformación radical.

 Fragor, el amor encendido en nuestros corazones, el gozo en  Dios.

 Relámpagos, la Luz repentina e intermitente, destellos de la Vida en Dios, fugaces por nuestra condición humana,  limitada.

 Y temblor de tierra, porque todo en nuestras vidas se estremece. Cambian los planes, los conceptos, los fundamentos humanos que nos habían impedido vivir en Dios. Es el cambio que produce en nuestras vidas la oración en silencio, la escucha de Dios.

¿Cómo estaríamos nosotros, si Dios no nos hubiese dado esta gracia de podernos comunicar con Él a través de la oración que se hace diálogo, porque también lo escuchamos a Él?

Quizás hayamos creído que eso estaba reservado para unos pocos: apóstoles y algunos místicos; pero es una gracia para todos los que se entreguen total y verdaderamente a Dios, (Jl.3,1ss) para todos los que se despojen delhombre viejo” y se dejen revivir para ser un “hombre nuevo(Jn.3,3-9).       

El ángel esparce  los brasas, el fuego del Amor de Dios, por toda la tierra, para que todos los que puedan ver la Luz y sentir en su interior el cambio, y el gozo que es el encuentro con Dios, reciban la gracia de este séptimo sello. Ser cada uno sarmiento unido a la vid, descubrir a Dios Vivo en cada uno, vivir a Yo Soy, desde la  única intimidad posible para ser en Él: cuando  le entregamos todo lo que somos, cuando para nosotros Él está por encima de todo, y es lo único verdaderamente importante  en nuestra vida.

Veamos en este séptimo sello, después del juicio final que anunciaba el sexto sello, la realidad viva de la Nueva Jerusalén, del pueblo de Dios entregado, que avanza guiado por el Cordero a los manantiales de las aguas de la Vida, como preludio de ese final glorioso en que se cumplirá lo que está escrito: “Éste que os ha sido llevado, éste mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo” (Hc.1,11).

 

 

Puedes Consultar el Texto Bíblico Sobre el Tema que Acabas de Leer, en Este Enlace

 

 

 

                                        

 
< Anterior
© 2008 Los Eskakeados - Base de Datos