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Artículos Médico – Sociales
Detectar a Tiempo una Apendicitis
Es una afección muy frecuente y consiste en la inflamación
del apéndice
El apendicitis es un pequeño órgano que se encuentra en la
parte inferior derecha, ligeramente por encima de la ingle. Es una minúscula
prolongación del intestino, con forma de un vil gusano y por el que todos los
profanos en medicina nos preguntamos por qué se encuentra en nuestro organismo,
amenazando la posibilidad de darnos un día un susto y tener que recurrir con
rapidez al quirófano, incluso con el riesgo de sufrir graves consecuencias.
La apendicitis de la inflamación del apéndice, prolongación
del intestino ciego y con apariencia de el dedo de un guante o en el peor de
los casos de un pequeño gusano, que mide entre 6 a 8 centímetros, pero que
resulta ser el final del intestino grueso por un extremo. En el extremo
contrario se encuentra el recto.
La apendicitis es una afección muy frecuente, en la que el
apéndice se inflama, se hincha y se llena de pus. El mayor de los riesgos lo
representa porque el apéndice infectado puede perforarse y provocar una grave
infección en la cavidad abdominal, causando una peritonitis.
La causa de esta infección es debida a una obstrucción del
orificio interior de este pequeño órgano, generalmente causada por los “fecalitos” (restos de materia fecal)o
cuerpos extraños ingeridos de cierto grosor que provocan su oclusión, como
pueden ser huesos de aceitunas u otros elementos no digeribles por el
organismo.
Cuando ocurre esta situación, el apéndice continúa
secretando líquidos intestinales, aumentando la presión de su interior hasta
provocar la inflamación, que a su vez degenera en úlcera, infectando finalmente
la zona de su alrededor con bacterias.
La edad en la que se suele sufrir la apendicitis va desde
los 10 a los 30 años, sobre todo en la adolescencia, pero no es de fácil
diagnóstico, por lo que provoca una frecuencia de perforación en el 25 a 30 por
ciento de los casos infantiles y el 50 al 70 por ciento en niños de edad
preescolar.
El inicio de los síntomas tiene una rápida evolución, entre
12 y 24 horas. Generalmente tiene la siguiente secuencia: primero aparecerá el
dolor abdominal, seguido de náuseas y vómitos. El dolor se irá desplazando
hacia la ingle y la fosa ilíaca derecha, presentándose esta zona más dura de lo
habitual. El dolor irá acompañado por fiebre y leucocitosis.
Sin embargo, si el orden de los síntomas es diferente habrá
que pensar en la posibilidad de otro diagnóstico. El dato más importante que
sugiere la apendicitis al explorar la zona es el dolor persistente y la rigidez
del músculo recto de la pared del abdomen; otra de las reacciones claras de
apendicitis la encontramos en el llamado signo de rebote en el que, al palpar
la fosa ilíaca derecha y soltar bruscamente, se intensifica el dolor.
Lo primero que hay que hacer es acudir rápidamente a un
médico de cabecera que aconsejará el inmediato traslado de la persona al
hospital, para asegurarse del riesgo de apendicitis y, en su caso, extirpar el
órgano en quirófano.
A pesar de las manifestaciones anteriormente descritas, en
hospital se realizan otra serie de pruebas como son un análisis de laboratorio,
en el que se verificará la apendicitis si encontramos que los leucocitos o
glóbulos blancos se elevan. Un examen de orina tendrá que descartar la posible
infección urinaria. Por último, en las radiografías se podrá visualizar el
denominado “fecalito” que
obstaculizó el apéndice.
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