Evangelio Dominical
9 Septiembre 2007
23 Tiempo Ordinario
(C)
Lucas 14,25-33
Cristianos Lúcidos
Es un error pretender
ser «discípulos» de Jesús sin
detenerse nunca a reflexionar sobre las exigencias concretas que encierra
seguir sus pasos, y sobre las fuerzas con que hemos de contar para ello. Nunca
pensó Jesús en seguidores inconscientes, sino en personas lúcidas y
responsables.
Las dos imágenes que
emplea son muy concretas. Nadie se pone a «construir una torre» sin
tomarse un tiempo para reflexionar sobre cómo debe actuar para lograr acabarla.
Sería un fracaso empezar a «construir» y no poder llevar a término la
obra iniciada.
El evangelio que propone
Jesús es una manera de «construir» la vida. Un proyecto ambicioso, capaz
de transformar nuestra existencia. Por eso no es posible terminar viviendo de
manera evangélica sin detenerse a reflexionar sobre las decisiones oportunas a
tomar en cada momento.
También es claro el
segundo ejemplo. Nadie se enfrenta de manera inconsciente a un adversario que
le viene a atacar con un ejército mucho más poderoso, sin reflexionar
previamente si aquel combate terminará en victoria o será un suicidio. Seguir a
Jesús es enfrentarse contra los adversarios del reino de Dios y su justicia. No
es posible luchar a favor del reino de Dios
de cualquier manera. Se necesita lucidez, responsabilidad y decisión.
En los dos ejemplos de
Jesús se repite lo mismo: los dos personajes «se sientan» a reflexionar
sobre las verdaderas exigencias, los riesgos y las fuerzas con que han de
contar para llevar a cabo su cometido. Según Jesús, entre sus seguidores,
siempre será necesaria la meditación, el debate, la reflexión. De lo contrario,
el proyecto cristiano puede quedar inacabado.
Es un error en la
Iglesia de Jesús ahogar el diálogo e impedir el debate. Necesitamos más que
nunca reflexionar y deliberar juntos sobre la conversión que hemos de vivir hoy
los seguidores de Jesús. No seguir trabajando como si nada pasara. «Sentarnos»
para pensar con qué fuerzas hemos de construir el reino de Dios en la sociedad
moderna. De lo contrario nuestra evangelización será una «torre inacabada».
José Antonio Pagola