Evangelio Dominical
Los Últimos Serán Los Primeros
26 Agosto 2007
21 Tiempo
Ordinario (C)
Lucas 13, 22-30
Los evangelios recogen
un dicho que Jesús repitió probablemente en diversas circunstancias. Es un
grito que resume su manera de ver la realidad. Las fuentes lo han conservado
según una doble versión. La primera es contundente y radical: «Los últimos
serán los primeros y los primeros serán los últimos». La segunda es más
suave y matizada: «Hay últimos que serán primeros y primeros que serán
últimos».
Jesús ve la realidad con
ojos inconformistas. Las cosas no son lo que deben ser. Este orden de cosas no
se ajusta a la verdad de Dios. Este mundo que estamos construyendo será
sometido a una revisión a fondo. Casi todo será al revés.
Jesús conoció una
«sociedad de patronazgo» donde un patrón domina y protege a sus clientes
quienes, a su vez, son patronos de otros subordinados. En la cúspide de la
pirámide social está el emperador Tiberio, Antipas y las familias herodianas;
vienen luego, los terratenientes y sus administradores; más abajo, los
jornaleros, los siervos y esclavos; por último, los que no tienen nada. Lo
mismo sucede en el templo donde todos ocupan su propio lugar, desde el sumo
sacerdote, los sacerdotes, levitas y funcionarios de diversos rangos, hasta los
varones del pueblo y las mujeres. Fuera quedan los excluidos. Todo esto
sufrirá, según Jesús, un vuelco total.
Nosotros contemplamos la
realidad, jerarquizada según nuestros criterios y valoraciones. Hay un Primer
Mundo y un Mundo último. Hay personas con papeles y derechos, y otras sin
derechos ni papeles. Hay rangos de orden social y religioso. Hay personas
respetables y gentes despreciables. También ante Dios ha de ocupar cada persona
su lugar. Uno está en el centro
presidiendo la liturgia, otros están más abajo; los mendigos se quedan fuera,
junto a la puerta. Un día será al revés.
La sentencia de Jesús
sacude nuestra rutina y nos urge a buscar el reino de Dios y su justicia. Los
que brillan tanto, un día se apagarán en la oscuridad. Los que parecen algo,
desaparecerán. Cada uno ocupará su lugar. Se hará justicia. Dios impondrá su
verdad. Así pensaba Jesús.
José Antonio Pagola