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Quiero que sepan que el Señor puede
hacer maravillas en las vidas de las personas y que puede mover hasta el
corazón mas duro, así como lo hizo con el mío.
Yo crecí con mi madre y con mi hermana
ya que mis papás se divorciaron cuando yo tenía 4 años. Yo siempre quise
tener una familia completa; yo no veía a mi papá en muchos meses y cuando
lo veía me decía que mi mamá era novia de muchos hombres, que era una loca
etc. Yo no lo entendía pues era muy chica; mi papá siempre fue muy
violento.
Gran parte de mi vida me la he pasado en
hospitales, ya que me lastimaron al nacer y tengo un desnivel en la pierna
izquierda, por tal motivo después de 9 operaciones conozco muy bien los
hospitales. Mi familia siempre ha sido muy desunida; la única persona que
siempre me acompañó fue mi mamá.
Así fui creciendo odiando mi propia
vida. Mi vida se llenó de rencor, tristezas y coraje con el transcurso de
los años.
Llegó un momento en que me empezaron a
llamar la atención otras cosas como la disco etc. A veces no llegaba a mi
casa; en realidad nada me importaba. Desde muy chica podía salir y entrar
a la hora que quisiera. No me gustaba estar en mi casa, mi mamá, aunque
muy joven, tiene una gran amargura; le hace falta lo que llegó a mi vida,
Cristo.
Yo no creía en Dios, pero El tocó mi
corazón y llenó ese vacío que nada había podido llenar en mi vida; busqué
llenarlo de muchas maneras: amigos, baile, fiestas, vicios, etc. pero el
único que me ha dado esa paz que sobrepasa todo entendimiento es Cristo
Jesús. Hace 3 años que le
conocí en una misión que hoy es iglesia; una amiga que había conocido del
Señor me invitó. Ella insistía mucho pero yo nunca quería, hasta que un
día empecé a ir y uno de esos días en una predicación, un 16 de julio el
Señor llamó a mi vida.
El es mi Salvador y aunque la situación
en mi casa sea difícil porque nadie más es creyente, el Señor es mi
fortaleza. Ahora mi vida tiene sentido porque he conocido al único Dios
vivo y verdadero a quien debo toda la gloria, honra y honor. ¿Que sería de
mí si no me hubiera alcanzado el Señor? Seguramente andaría en el mundo
como muchos jóvenes sin Cristo y sin esperanza. Ahora vivo por
convicciones arraigadas en Cristo Jesús.
Quiero que sepas que lo que me motivó a
escribir mi testimonio aun siendo la 2:30 de la mañana es para decirte que
entregues tu vida entera al señor, no por pedacitos. No vivas una vida
mediocre, recuerda que somos sal de la tierra, no pierdas el tiempo,
gózate por tu salvación.
Si quieres hacer algo importante con tu
vida entregásela al Señor. "Jamás te
arrepentirás."
DIOS LES BENDIGA
¡Dios Sanó a mi Esposo!
Mi nombre es Tere de Castillo y quiero
compartir contigo lo que Dios hizo en la vida de
mi esposo. El pasado 25 de agosto de 2004, era un día normal ,
eran como las 11:00 p.m. y mi familia y yo
estábamos a punto de irnos a descansar, cuando mi
esposo empezó a toser de una manera muy extraña y al mismo tiempo no podía
respirar. Al ver que no reaccionaba lo trasladamos
a un hospital y ahí lo ingresaron por un supuesto cuadro asmático en el
cual le aplicaron un medicamento sin antes asegurarse de
que no era un cuadro asmático sino que era un principio de infarto ya que su presión la tenía altísima.
Los médicos, al darse cuenta de la gravedad, empezaron a ayudarlo para sacarlo adelante, y a mí, como esposa, me dijeron que tenía que
estar afuera. Mi familia y mis suegros viven muy lejos de nosotros
y yo me encontraba sola con mi esposo en el hospital. Lo único que hacía era alabar
al señor y decirle que, en medio de la situación
que yo estaba viviendo, yo quería decirle que lo
amaba y que Él era mi papito y que yo sabía que Él estaba conmigo y con
mi esposo y que mi única solución era El.
En ese momento
le dije, Papi, abrázame. De inmediato vi cómo 2 manos del tamaño del mundo vinieron a mí y me abrazaron; yo me veía
como una hormiguita chiquita en esas grandes manos e inmediatamente vino a
mí un calor como de 40 grados o más y vino a mí una paz
impresionante. Así estuve
como 8 horas.
En eso me
llamaron para ver a mi esposo. Entré a la sala donde él estaba y
caminé y caminé, pero Dios
no me permitió ver a mi alrededor; solo miré el piso y cuando llegué a la
cama de mi esposo levanté mi cabeza. Yo no sabía el por qué no había podido levantar mi cabeza hasta después que lo entendí. Dios no quería
que me fijara en el lugar
donde estaba mi esposo; él estaba en terapia intensiva con pacientes muy graves,
mas Dios quería que yo no lo mirara como a
los demás pacientes; Él quería que lo
mirara de una manera diferente, aunque su estado de salud era grave, Dios quería que lo viera estable.
Al llegar a él solo lo miré y recosté mi cabeza en su pecho y sonreímos juntos. Al poco tiempo me pidieron que saliera y el Doctor me
dijo que mi esposo tenía varias enfermedades entre
ellas, diabetes, hipertensión y problemas en el
corazón e incluían el asma pero yo solo escuché al
doctor y le dije que agradecía su preocupación por mi esposo pero que yo
no aceptaba ningún diagnóstico médico, que yo solo
aceptaba las promesas del Señor sobre la vida de
mi esposo y una de esas promesas era que mi esposo tenía vida y vida en abundancia.
Le dije, -
quizás usted no me entienda pero yo no puedo aceptar lo que usted me
está diciendo; yo tengo un
esposo sano y sano me lo voy a llevar.
El doctor se
sonrío y me dijo que él solo cumplía su papel. Le dije que yo solo declaraba lo que he creído, y nos despedimos. Mi esposo
estuvo internado 8 días. Mañana y tarde le hacían
estudios y el diagnóstico final fue: exceso
laboral. Todos sus
estudios salieron negativos y el salió, para la
Gloria de Dios, con un excelente funcionamiento en
su corazón. Ahora ambos seguimos pastoreando la
congregación Centro Diplomático Cancún, la cual
lleva este nombre porque dice su palabra que somos embajadores de El aquí
en la tierra. El anhelo de mi corazón es que este
testimonio fortalezca más tu fe. Con amor en Cristo, Tere de
Castillo.
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