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Hace muchos años que conozco a
JESÚS y desde entonces es mi Amigo inseparable. He vivido experiencias
hermosas en la vida pero ninguna se compara a ese encuentro personal que
tuve con mi amado Salvador, la experiencia de la salvación, la cual todos
debemos de tener si queremos ver a Dios cuando partamos de este mundo y
pasar junto a Él la eternidad.
Nadie me convenció para que
dejara de creer en los ídolos y en la religión tradicional en la cual
había crecido. Había en mi corazón un vacío inmenso lo cual nada ni nadie
podía llenar. Comencé, junto a mi esposo y nuestros hijos, a asistir
con más frecuencia a la Iglesia tradicional que solíamos visitar. En mi
corazón sentía que ese vacío tenía que ver con lo espiritual pero, todo lo
que intenté fue en vano; cada día se hacía mayor y ahora entiendo por
qué; ninguna religión puede saciar el hambre de Dios. Solo Cristo
sacia, solo Cristo llena, solo Cristo satisface el
espíritu del ser humano puesto que fuimos creados a imagen y semejanza
suya para que vivamos en comunión con Él. El mundo ofrece tantas cosas
para tratar de impresionar a la humanidad, pero todo es pasajero, nada es
permanente.
Una mañana en mi hogar, la más
hermosa de todas, compartía con mi esposo este sentimiento; le decía entre
otras cosas, que anhelaba ver aunque fuera una pequeña luz que alumbrara
mi camino. Mi esposo fue el instrumento, que sin conocer la verdad, me
hizo ver que mi problema solo Dios lo podía resolver. Me dijo lo
siguiente: "Esa luz de la que tú hablas solo te la puede dar ése que está
ahí"; en su ignorancia me señaló una imagen supuestamente de JESÚS que
había en nuestra habitación; y siguió diciendo: "Dios es el único que te
puede ayudar". Al recibir esas palabras me sentí
desamparada, pero, entonces, algo sucedió ... Inmediatamente se
hizo la luz en mi vida; la ceguera espiritual que había en mí, como la hay
en todo aquel que vive sin Cristo en su corazón, se desvaneció. Es la fe
en JESÚS lo único que puede alumbrar nuestro ser interior. "Yo, la luz,
he venido al mundo, para que todo aquel que cree en Mí no permanezca en
tinieblas."JN12:46. Yo pensaba que creía, pero no es creer con el intelecto,
es creer de corazón. No es la Religión la que alumbra el corazón,
sino JESÚS
el Único que nos acerca a Dios para
comenzar con El una Relación.
Se marchó mi esposo a su trabajo y ahí quedé yo viviendo
la experiencia más maravillosa que jamás había tenido. Inmediatamente mi
mirada, mi mente y mi corazón se elevaron al cielo, al verdadero Dios,
buscando el rostro del Señor. Lloré hasta cansarme de arrepentimiento y
recibí Su perdón y Su amor. Mi corazón estaba tan dispuesto y mi espíritu
tan sensible al toque divino que en el momento, en un instante, sin saber
lo que me estaba aconteciendo, salí de las tinieblas a la luz admirable;
mi corazón se alumbró. Tuve la experiencia del nuevo nacimiento
deleitándome en el gozo inefable de la salvación.
Cuatro cosas
comenzaron a manifestarse enseguida: 1.Gozo de la salvación 2.Hambre
de la Palabra de Dios 3.Necesidad de oración y deleite en esa nueva
relación con mi Dios hasta entonces desconocida 4.Urgencia por
compartir mi experiencia con otros.
Inmediatamente comencé a anunciar las virtudes de Aquel
que me salvó y a contar a todos lo que me había acontecido. Desde
entonces, no puedo callar, es imposible no compartir con otros lo que
sabemos ciertamente, que es eso lo que todos necesitan. Cada
experiencia es única, diferente, pero todos, absolutamente todos, tenemos
que vivir la experiencia de la salvación.
Hay experiencias de sanidad, de
provisión, de fortaleza, de protección y de otras naturalezas -
cualquiera de esas debe llevarnos a reconocer que somos pecadores y que
Dios es misericordioso, tanto que envió a su Hijo para que fuéramos
salvos. Cuando Pedro vivió la experiencia de la pesca milagrosa no se
vanaglorió como si se lo hubiera merecido, sino que le dijo a JESÚS:
Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador."Por cuanto todos
pecaron , y están destituidos de la gloria de Dios." Romanos
3:23. Ese milagro lo llevó a reconocer y confesar que era un
hombre pecador. Así también nosotros.
Todos los seres humanos tenemos
que nacer de nuevo; aunque haya quienes no lo crean, esa es la verdad.
"El que no
naciere
de nuevo, no
puede ver el reino de Dios."Juan 3:3
"¿Pues qué, si
algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la
fidelidad de Dios? De ninguna manera; antes bien, sea Dios veraz, y todo
hombre mentiroso." Rom.3:3-4 ¿Piensas que eres bueno(a) y que no tienes que
cambiar? Estás errado(a) ... no hay ni uno bueno; necesitas un corazón
nuevo para que puedas ver el rostro de Dios.
Muchos se cuestionan, ¿cómo
es posible que habiendo sido bautizada en la Iglesia tradicional y
habiendo estudiado por 12 años en una escuela religiosa haya podido dejar
la religión? Nunca lo entenderán hasta que ellos mismos vivan su propia
experiencia de salvación. Cuando me enfrenté al Alto y Sublime quedé
impactada ante Su ternura y amor. Jamás dejaré a JESUS; encontrarme con El
ha sido la experiencia más hermosa de todas las que he vivido. Lo único
que siento es no haberlo conocido antes.
Exhorto a aquellos que aun no han
dado ese paso de fe a que no lo sigan posponiendo. Esta es la decisiðn más
importante de tu vida. Lo que está en juego no es cualquier cosa, es la
salvación eterna, es
la bendición más
valiosa, para tí y los tuyos. No
todo el que muere se va para el cielo, solo aquellos que se han
arrepentido de corazón de todos sus pecados y han aceptado a JESUS
como su Salvador y Señor.
Hoy es el día de
salvación para tí. Corre, avanza,
decídete hoy ... mañana puede ser tarde. Una cosa te aseguro: Jamás te
arrepentirás. Vivirás eternamente agradecido(a).
"JESUS dijo: Yo soy la
resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá." Jn11:25.
Tú
también necesitas Salvación
Bienaventurados los que
tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos serán
saciados. MATEO 5:6
Acepta a JESÚS
ahora
[Sal de las tinieblas y
entra a la luz admirable]
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